Por tercera vez, y posiblemente la última, el Tribunal Supremo de EE UU respaldó este jueves la reforma sanitaria de Barack Obama, conocida como Obamacare, al dictaminar por siete votos contra dos, que los recursos presentados por dos individuos y 18 Estados gobernados por republicanos carecen de base legal. La norma, entre otras medidas, obliga a los ciudadanos a contratar un seguro médico y a las aseguradoras a ofrecerlo a un precio razonable. Una sentencia condenatoria hubiera dejado automáticamente a más de 20 millones de personas sin cobertura médica.
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La votación envía un mensaje muy claro a los legisladores y a los Estados republicanos, que siguen cuestionando la ley, más de diez años después de su aprobación. Un proyecto que inició su andadura con mucha oposición popular y de la que los republicanos hicieron su propia cruzada, pero que ha ido ganándose el respeto y prestigio entre los ciudadanos debido al gran número de personas que pudieron acceder al sistema de salud, del que hasta entonces estaban excluidos.
Para defender que la norma era inconstitucional, los demandantes republicanos argumentaban que el Congreso eliminó en 2017 la penalización económica derivada de la falta de seguro obligatorio. Y que por ese motivo una ley sanitaria que obligaba a tener el seguro no se ajustaba a la Constitución. Con su decisión, el tribunal certifica que el Obamacare es una ley de obligado cumplimiento.


