Todo comenzó con un misterioso correo electrónico. La directora de Fondo Semillas, una organización mexicana de empoderamiento feminista, tenía en su bandeja de entrada el mensaje de una consultora que aseguraba que alguien estaba interesado en hacer un importante donativo. El proceso de selección debía seguirse bajo el más estricto secreto. A los correos siguieron una entrevista de más de dos horas, una revisión minuciosa de los documentos, informes y estados financieros de la asociación fundada hace 30 años. A lo largo del procedimiento, que tomó varios meses, una exigencia se mantenía: el nombre de la donante sería confidencial todo el tiempo. Detrás de esto estaba una de las mujeres más ricas del mundo, MacKenzie Scott, exesposa del fundador de Amazon Jeff Bezos.
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“Es gente que ha pasado años luchando por avances humanitarios sin saber muchas veces si habrá dinero en sus cuentas para los próximos dos meses”, escribió Scott en Medium. Aseguró que los regalos son “relativamente grandes” y explicó que tanto ella como su actual esposo, el profesor de ciencia Dan Jewett, no pretenden colocarse bajo los reflectores con el gesto. La filántropa recordó que las organizaciones no lucrativas emplean al 10% de la fuerza laboral en Estados Unidos y tienen a otros 63 millones de voluntarios.
Ni Scott ni Turner han desvelado el monto donado, que no ha llegado aún a los fondos de la organización que teje redes con mujeres de todo México. La directora del fondo asegura que es una cantidad “significativa” que les permitirá mantener el trabajo al menos por 10 años más si lo invierten bien y lo hacen crecer. “Ha sido un donativo con flexibilidad y sin restricciones. Nos han dado una confianza absoluta”, señala Turner, quien cree que la elección de Scott es también un aval al trabajo que han hecho con el movimiento feminista desde hace tres décadas. Junto a ellas también han sido beneficiadas otras organizaciones aliadas como Rise Up y Women’s Funding Network.


