El pasado sábado, el césped del Santiago Bernabéu se convirtió en un escenario de gloria para el Juvenil A del Real Madrid, que logró conquistar la Copa Intercontinental sub-20, un hito significativo para La Fábrica. Este título fue el último que le faltaba al club para completar su impresionante colección de trofeos en categorías formativas, y además, se disputó por primera vez en suelo europeo.
El camino hacia la victoria no fue fácil. El encuentro comenzó con un gol de Yáñez, pero el equipo chileno, Santiago Wanderers, empató antes de que el Real Madrid, liderado por Álvaro López, necesitara de un gol crucial de Santamaría en los minutos finales y un tanto de Roberto Martín en el tiempo de prolongación. Estos goles finalmente dejaron a los chilenos, que sufrieron tres expulsiones, fuera de la contienda, asegurando el título para los jóvenes merengues.
El evento no solo desbordó de emoción en el campo, sino que también atrajo a más de 50.000 aficionados en las gradas, marcando un nuevo récord de asistencia en partidos juveniles y superando a Maracaná. La presencia de José Mourinho en un palco reforzó la magnitud de la ocasión. Entre los titulares del Madrid se encontraban seis jugadores que ya habían debutado con el primer equipo, tres de ellos incluso en partidos oficiales.
A medida que avanzaba el partido, el juego se tornó tenso, especialmente después de acciones antideportivas de Santiago Wanderers, que llevaron a la expulsión del jugador Dubó. Esta acción fue clave, ya que facilitó que el Madrid abriera el marcador con un gol de Yáñez desde una falta.
Sin embargo, la sorpresa llegó en la segunda mitad. Un error en la salida del balón permitió a Christian Silva empatar el marcador para el equipo chileno, pero el Madrid no se dejó amedrentar. A medida que el tiempo avanzaba, el equipo recuperó el control, con jugadas clave que culminaron en el gol de Santamaría y, posteriormente, en el tanto de Roberto Martín.
El tramo final del partido estuvo marcado por constantes interrupciones, revisiones de VAR y un juego desleal por parte del equipo chileno, reflejando la intensidad y presión del encuentro. No obstante, La Fábrica ya tenía a la vista el título, que se hizo realidad en el benévolo ambiente del Bernabéu.
La alineación del Real Madrid consistió en Javi Navarro; Fortea, Joan Martínez, Mario Rivas (Liberto, 61′), Aguado (Lezcano, 46′); Sergio Martínez (Roberto Martín, 61′), Cestero (Santamaría, 80′), Carlos Díez (Lacosta, 75′); Yáñez, Yeremaiah y Ciria. El entrenador, Álvaro López, dirigió a estos jóvenes triunfadores que marcarán el futuro del club.
En contraste, los Wanderers presentaron a Avello; A. Silva (Lagos, 78′), Valenzuela, Adasme, Dubó; Avendaño (Carvacho, 78′), Villarroel, Ponce; Flores (Jaramillo, 32′), C. Silva (San Martín, 65′) y V. Vargas (S. Vargas, 78′), bajo la dirección de Felipe Salinas.
Finalizando el partido, los goles se registraron como sigue: Yáñez 1-0 (29′), C. Silva 1-1 (49′), Santamaría 2-1 (81′) y Roberto Martín 3-1 (90+9′). El árbitro del encuentro, Damian Sylwestrzak, no dudó en sancionar a los jugadores que cruzaron la línea, incluyendo varias amarillas y rojas a lo largo del partido.
Con un total de 52.117 espectadores, el Bernabéu vivió un día memorable, uno que pasará a la historia del fútbol juvenil mundial. La Fábrica puede estar orgullosa, y el cetro mundial descansa, por fin, en Valdebebas. Así concluye una etapa de sacrificio y dedicación, abriendo las puertas a un futuro lleno de promesas y éxitos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


