El auge de la música generada por inteligencia artificial ha transformado profundamente la industria musical. En 2018, artistas como Taryn Southern y Holly Herndon exploraron las posibilidades de la creación musical asistida por IA con sus álbumes “I AM AI” y “Proto”. Sin embargo, fue con el lanzamiento de herramientas como Suno en diciembre de 2023 y Udio en abril de 2024 que estas tecnologías se convirtieron en algo accesible para el público en general. Ya no es necesario ser un experto técnico para generar música; cualquier persona con conexión a internet puede crear composiciones enteras solo con un simple texto.
Esta democratización de la creación musical llevó a una oleada de música generada por máquina en plataformas de streaming. Según Deezer, en septiembre de 2025, el 28% de la música subida era completamente generada por IA, cifra que creció a más de 75,000 pistas por día, representando el 34% de todas las subidas. Este crecimiento ha suscitado preocupaciones tanto entre usuarios como entre artistas, quienes señalan que la inundación de música generada por IA no solo está diluyendo la calidad de las listas de reproducción, sino que también está desviando millones en regalías de artistas legítimos.
La situación en Deezer se ha vuelto cada vez más crítica, con 75,000 subidas diarias de contenido generado por IA que amenazan con eclipsar a la música creada por humanos. Por su parte, Spotify tuvo que eliminar más de 75 millones de pistas spam en solo un año, lo que subraya el desafío que representa esta nueva ola de música.
Ante esta crisis, Deezer fue pionera en implementar un sistema para detectar y etiquetar contenido generado por IA, lo que permitió desincentivar su recomendación y demonetar hasta un 85% de las transmisiones. En declaraciones recientes, su CEO, Alexis Lanternier, destacó que la música generada por IA está lejos de ser un fenómeno marginal y que la industria necesita actuar para proteger los derechos de los artistas y promover la transparencia hacia los oyentes.
Otras plataformas, como Qobuz y Apple Music, han adoptado enfoques distintos; Qobuz introdujo un sistema de etiquetado de IA y se comprometió a que su contenido editorial no utilizaría estas herramientas. Apple, por su parte, se basa en la autorregulación de los creadores, requiriendo que los sellos discográficos y los artistas declaren el uso de inteligencia artificial en su metadata.
Spotify también ha optado por un sistema voluntario, presentando créditos de IA para identificar pistas creadas con este tipo de herramientas. El desafío para las plataformas es establecer un estándar de la industria que permita etiquetar de manera precisa el contenido generado por IA, ya que actualmente las implementaciones pueden variar significativamente.
A pesar del creciente uso de la IA en la música, la opinión pública revela un escepticismo notable. Un estudio realizado por Deezer y Ipsos mostró que el 51% de los encuestados cree que la IA conduzca a una creación de música de baja calidad. Otro sondeo, realizado por The Hollywood Reporter, indicó que el 66% de los participantes no escucha música generada por IA, y el 52% no desearía escuchar a sus artistas favoritos si supieran que han utilizado IA en su proceso creativo.
Una de las únicas plataformas que ha prohibido la música generada por IA en su totalidad es Bandcamp, adoptando políticas que no permiten contenido creado en su mayoría por inteligencia artificial. Sin embargo, implementar y hacer cumplir estas regulaciones sigue siendo un reto.
A medida que la industria enfrenta una creciente cantidad de música generada por IA, quedan en el aire preguntas sobre el futuro de la autenticidad y la calidad en la música. Un informe de la Dirección de Investigación de Deezer proyecta que la cantidad de entregas continuará aumentando, mientras que la tasa de consumo de música generada por IA después de eliminar el fraude resulta aún muy baja.
Aunque algunas creaciones de IA han captado la atención principalmente por su naturaleza innovadora, el mercado todavía parece reacio a abrazar plenamente este fenómeno. Además, a pesar de la rápida adopción de herramientas de IA en sesiones de composición, muchos artistas están cuestionando cómo estas tecnologías pueden integrarse sin comprometer la conexión emocional que la música auténtica brinda a los oyentes.
En una era donde cada vez más artistas están incorporando la IA en sus procesos creativos, la tensión entre la innovación técnica y la necesidad de mantener la autenticidad musical seguirá siendo un tema de debate crucial en la industria de la música.
Actualización (1777839266): Las cifras y tendencias aquí discutidas arriba corresponden a un análisis completo hasta el 3 de mayo de 2026, reflejando cómo el panorama de la música generada por IA continúa evolucionando.
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