El Movistar Estudiantes enfrenta un momento decisivo en su historia, luchando en la Primera FEB por ascender a la Liga Endesa, un objetivo que no logra desde su descenso en 2021. En medio de esta lucha, el club ha anunciado que Andrés Amón, su destacado talento de la cantera, se unirá a la creciente diáspora de jóvenes deportistas españoles que buscan fortuna en el baloncesto estadounidense, específicamente en la NCAA.
Andrés Amón, un pívot de 2,13 metros y solo 18 años de edad, ha atraído la atención del baloncesto español tras un desarrollo notable desde su infancia. Este prodigio, quien dejará el Estudiantes para jugar en la Universidad de Siena, se ha convertido en un símbolo de la evolución del talento español en el deporte. Su decisión de emigrar al baloncesto norteamericano se hizo posible después de que el club confirmara que el jugador cumplió con la cláusula de salida estipulada en su contrato.
El equipo de la Calle Serrano ha expresado que la salida de Amón representa no solo su crecimiento personal y deportivo, sino también la sinergia entre el baloncesto y la formación académica. Este joven atleta ha sido fundamental en el reciente ascenso del equipo filial del Estudiantes de Tercera a Segunda FEB, promediando estadísticas impresionantes: 11,3 puntos, 11,7 rebotes y 1,3 tapones durante la fase de ascenso. En la fase regular, sus números fueron igualmente destacados, con 10,9 puntos y 9,6 rebotes por partido.
En menos de un año, Amón ha recorrido un amplio camino; pasó de jugar en un patio de colegio a debutar en un equipo profesional. Su último partido con el colegio Virgen de Atocha tuvo lugar el 25 de febrero de 2025, mientras que su debut con Estudiantes en Primera FEB fue el 21 de febrero de 2026. Hasta ahora, ha disputado tres encuentros con el primer equipo, aportando un promedio de 2,3 puntos y 3 rebotes en 6,5 minutos por partido.
El camino de Amón hacia el baloncesto profesional comenzó en el colegio Virgen de Atocha, donde se destacó desde su categoría alevín. A pesar de las tentaciones de unirse a clubes más grandes, como el Real Canoe, decidió continuar su formación en su colegio original, regresando a Virgen de Atocha para competir en la categoría especial de Madrid.
La familia de Amón también ha influido en su carrera; su padre, Abel Amón, fue un jugador que tuvo un desarrollo gradual en el baloncesto, debutando a los 17 años, y ha sido una fuente de apoyo y guía en su carrera. Amón decidió seguir disfrutando del baloncesto junto a sus amigos en Pureza de María hasta que se unió a Estudiantes, donde rápidamente se destacó.
Diego Mingo, compañero y exjugador de Amón, ha subrayado su impacto tanto dentro como fuera del campo, indicando que su estatura no es lo único notable; también posee una destacada habilidad para el tiro exterior. Su rápida progresión lo ha llevado a disputar competiciones más exigentes, culminando en su participación en los Campeonatos de España.
La carrera de Andrés Amón es un testimonio de su dedicación y talento, y su viaje a la NCAA representa un nuevo capítulo emocionante en su evolución profesional. El baloncesto español observa con anticipación el crecimiento de este joven que ha logrado, en un corto lapso, dar un salto significativo desde el patio del colegio hasta las canchas profesionales, en un recorrido que, sin duda, será seguido con interés en los próximos años.
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