El crecimiento económico mundial se enfrenta a una desaceleración más profunda de lo anticipado, como lo ha confirmado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En su revisión más reciente, la OCDE ha ajustado sus previsiones, proyectando que la economía global descenderá del 3.3% registrado el año pasado al 2.9% para 2025 y 2026. Este pronóstico es notablemente más débil que las estimaciones previas de marzo, que anticipaban un crecimiento del 3.1% para este año y del 3.0% el año siguiente.
Las causas de esta disminución se atribuyen, en gran medida, a las consecuencias persistentes de la guerra comercial impulsada por el gobierno de Donald Trump. Según la OCDE, si el proteccionismo aumenta, la economía podría enfrentar aún más dificultades, incluyendo un aumento en la inflación, interrupciones en las cadenas de suministro y una mayor inestabilidad en los mercados financieros.
Desde que Trump asumió el cargo en enero, sus políticas y la implementación de aranceles han generado agitación en los mercados, creando incertidumbre económica a nivel mundial. Recientemente, se ha tentado hacia una tregua temporal entre Estados Unidos y China, que culminó en la postergación de aranceles significativos hacia la Unión Europea.
En cuanto a la economía estadounidense, la OCDE estima un crecimiento de solo 1.6% para este año y 1.5% para el próximo, lo que representa una drástica revisión de sus anteriores pronósticos que hablaban de un crecimiento de 2.2% en 2025. A pesar de que las políticas arancelarias podrían incentivar la producción local, el aumento en los precios de importación disminuirá el poder adquisitivo de los consumidores, lo que a su vez inhibirá las inversiones empresariales.
Además, la Ley de Recortes y Empleos Fiscales de 2017 incrementará el déficit presupuestario de Estados Unidos a un asombroso 8% de su producción económica para 2026, uno de los más altos en economías desarrolladas que no estén en conflicto bélico. Con la presión inflacionaria que generan los aranceles, se prevé que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés en este año, pero que eventualmente los recorte hasta situarlos entre el 3.25 y 3.5% para finales de 2026.
Por su parte, China, que no es miembro de la OCDE, se beneficia de subvenciones gubernamentales y programas de intercambio de bienes, presentando un crecimiento estimado del 4.7% en 2025 y del 4.3% en 2026, lo que muestra un leve ajuste respecto a previsiones anteriores.
En la zona euro, las perspectivas de crecimiento continúan siendo modestas, con una previsión de 1.0% para este año y 1.2% para el siguiente, favorecidas por la fortaleza de los mercados laborales y recortes en los tipos de interés. Alemania, mediante un aumento en su gasto público, se espera que impulse un crecimiento aún mayor en 2026.
El panorama para el Reino Unido ha mostrado ligeras mejoras, con un pronóstico de 1.3% de crecimiento este año y 1.0% en 2026, aunque aún se mantiene por debajo de las previsiones anteriores.
Este análisis refleja los hechos y cifras hasta la fecha de publicación original (2025-06-03 06:38:00). A medida que el mundo enfrenta cambios económicos significativos, el seguimiento de estas tendencias será vital para entender el impacto en el futuro inmediato.
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