La ola de calor Lucifer está convirtiendo Italia, y en particular el sur del país, en un infierno con temperaturas que superan constantemente los 40 grados y que en muchas ocasiones rondan los 45. Aunque el episodio está afectando con especial severidad a la parte meridional del país y en concreto a las regiones de Sicilia, Calabria y Apulia, en el norte también se han disparado los termómetros y varias ciudades están en el máximo nivel de alerta estos días.
En Siracusa, una ciudad costera en el extremo oriental de Sicilia, el mercurio alcanzó el miércoles los 48,8 grados, según las mediciones del Servicio Informativo Agrometeorológico (SIAS) del gobierno regional. Esta temperatura extrema aún tiene que ser validada en los próximos días por la Organización Meteorológica Mundial, pero de confirmarse supondría un nuevo récord de calor en Europa, ya que la mayor marca registrada oficialmente hasta el momento, de 48 grados, se dio en Atenas en 1977. En 1999 se alcanzaron los 48,5 grados en una estación no oficial de Catenanuova, también en Sicilia, pero no fueron confirmados.
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Aunque es indudable que las temperaturas son excepcionalmente altas, los valores exactos dependen de los métodos de medición que se empleen y de su precisión. Por ejemplo, los termómetros electrónicos, expuestos al sol, de algunas farmacias sicilianas llegaron a marcar 51 grados. Los medidores del Ejército han registrado temperaturas que rozan los 45 grados como máximo en numerosos puntos de la isla, en particular en áreas del interior. En Cerdeña se han alcanzado picos de 43,1 grados, en Calabria (la punta de la Bota) se rozaron los 42; y en Campania, con capital en Nápoles, y en el Lazio, Roma, se llegó a los 40 grados.
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Este jueves, en total en todo Columna Digital hubo diez ciudades ―hace dos días fueron solamente cuatro― en alerta roja, el máximo nivel, por altas temperaturas, como Palermo, Bari o Bolonia o Roma, donde el asfalto se derrite al paso de los peatones y para el viernes, el Ministerio de Sanidad añadió otras cinco localidades a la lista, entre ellas Florencia y la norteña Bolzano. Se espera que los termómetros sigan desbocándose durante el fin de semana. La alerta roja se utiliza en el boletín de la ola de calor del ministerio para marcar los centros urbanos en los que hay un alto riesgo para toda la población, y no solo para los sectores más débiles, como los enfermos y los ancianos, para lo que se utiliza la alerta naranja.
El Mediterráneo, en llamas
La situación, con valores tórridos por encima de los 40 grados, se replica en gran parte del Mediterráneo oriental, donde países como Grecia, Macedonia del norte, Albania, Argelia o Turquía están atravesando las peores olas de calor de los últimos años y siguen siendo pasto de las llamas.

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“Los fenómenos extremos que se producen en el Mediterráneo y en Italia se deben en gran medida al calentamiento global antropogénico y a la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Este calentamiento global ha producido importantes cambios en nuestras latitudes, especialmente en la circulación del aire.
La circulación ecuatorial-tropical se ha ampliado hacia el norte, de modo que los anticiclones africanos, que solían permanecer sobre el desierto del Sahara, pueden ahora entrar en el Mediterráneo”, ha advertido el científico italiano especializado en climatología Antonello Pasini, del Consejo Nacional de Investigaciones. Y ha puntualizado: “Hasta hace unas décadas los veranos mediterráneos estaban dominados por el famoso anticiclón de las Azores que, llegando desde el Atlántico y adentrándose en el Mediterráneo, actuaba como un colchón de aire estable que nos protegía de las perturbaciones procedentes del norte de Europa y del feroz calor africano. Ahora, con este ensanchamiento de la circulación ecuatorial-tropical, los anticiclones africanos tienen vía libre para entrar, provocando fuertes olas de calor”.


