La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha comenzado una semana crucial de negociaciones en un esfuerzo por establecer un sistema que facilite el acceso global a datos sobre patógenos y productos médicos relacionados. Este acuerdo es esencial para completar el tratado sobre pandemias, que fue aprobado el año pasado, reflejando las lecciones aprendidas tras las carencias evidenciadas durante la pandemia de Covid-19.
El tratado, que fue adoptado después de más de tres años de conversaciones en mayo de 2025, busca mejorar la coordinación internacional frente a pandemias, un enfoque que cobra mayor relevancia en el contexto de que el planeta no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, enfatizó la urgencia al solicitar a los países miembros concluir un acuerdo esta semana, de manera que el texto sea ratificado en la próxima asamblea general de la OMS, programada para mayo.
A pesar de los esfuerzos, se ha revelado que no se ha llegado a un consenso sobre un componente central del tratado: el sistema PABS, diseñado para simplificar el intercambio de patógenos, sus datos genéticos y productos derivados en situaciones de crisis. Este sistema ha sido calificado por Ghebreyesus como la “piedra angular” del tratado.
Sin embargo, la brecha entre países desarrollados y en desarrollo sigue siendo significativa. Los países en desarrollo, preocupados por el acceso equitativo a vacunas y tratamientos en caso de pandemias, expresan desconfianza hacia un sistema que podría requerirles compartir sus virus sin garantías de reciprocidad en la distribución de productos de salud. Por su parte, los países más ricos cuestionan la motivación y capacidad de la industria farmacéutica para respaldar un acuerdo global ante la falta de rentabilidad a largo plazo.
Durante las negociaciones, Jean Karydakis, un diplomático brasileño, destacó que aunque persisten importantes divergencias, algunos países desarrollados, particularmente en la Unión Europea, han mostrado una mayor flexibilidad. A su vez, muchos países en desarrollo consideran que la transferencia de tecnología es crucial, mientras que otros, con menos ingresos, demandan acceso directo a productos sanitarios.
El texto propuesto estipula que los laboratorios dispuestos a participar en el sistema PABS deberán garantizar a la OMS el acceso a al menos el 20% de su producción de vacunas y tratamientos en tiempo real durante pandemias, una parte de la cual deberá ser donada y el resto vendido a precios asequibles. No obstante, detalles específicos sobre la implementación de este sistema y el acceso a datos no relacionados con pandemias siguen sin definirse.
Otro punto de contención se encuentra en la solicitud de los países en desarrollo de que el acceso a datos sobre patógenos se realice mediante un sistema de registro de usuarios, en contraposición a la preferencia de algunos países desarrollados por un acceso anónimo. Más de un centenar de ONGs han denunciado en una carta dirigida a la OMS que esta práctica podría facilitar el uso abusivo de recursos genéticos de naciones en desarrollo, sin permitir un seguimiento adecuado.
Las negociaciones continúan siendo difíciles, pero los representantes de países en desarrollo como Adeel Mumtaz Khokhar, diplomático pakistaní, mantienen la esperanza de que se logre un acuerdo. En el camino hacia un sistema que garantice la equidad y la preparación ante futuras crisis sanitarias globales, el tiempo es un factor crítico que no se puede ignorar.
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