Ocho personas a bordo del crucero MV Hondius han sido diagnosticadas con el virus de los Andes, una cepa de hantavirus que se transmite entre humanos, según informó la Organización Mundial de la Salud (OMS) el miércoles. Hasta el 13 de mayo de 2026, se han contabilizado 11 casos de hantavirus en este brote, de los cuales tres resultaron en fallecimientos.
De los 11 casos reportados, la OMS ha confirmado ocho a través de pruebas de laboratorio como infecciones por el virus de los Andes; dos son considerados probables, mientras que uno se encuentra en evaluación adicional tras resultar inconcluso. Entre los decesos, dos personas presentaban infecciones confirmadas por esta cepa, y una tercera cuenta como un caso probable.
Por el momento, la tasa de letalidad de este brote se sitúa en un alarmante 27%, lo que subraya la seriedad de la situación. Actualmente, no existe vacuna ni un tratamiento específico para esta infección, que puede llevar a un síndrome respiratorio agudo. Todos los casos hasta la fecha han afectado a personas que se encontraban en el barco.
El único caso inconcluso registrado corresponde a una persona en Estados Unidos que actualmente no presenta síntomas, según la OMS. A pesar de la gravedad del brote, la organización ha evaluado que el riesgo para la salud de los pasajeros y la tripulación del barco es “moderado”, mientras que el riesgo para la población general se considera “bajo”.
El origen del brote sigue sin estar claro. La OMS indica que el primer contagio ocurrió antes de que comenzara el crucero, ya que se informó que el primer pasajero fallecido, un hombre neerlandés de 70 años, empezó a manifestar síntomas el 6 de abril. El período de incubación del virus puede variar de una a seis semanas. Se están llevando a cabo investigaciones en colaboración con las autoridades de Argentina y Chile para determinar las circunstancias de la exposición inicial y la fuente del brote.
El primer fallecido había estado en Ushuaia, Tierra del Fuego, durante más de 48 horas antes de embarcar el 1 de abril. Las autoridades locales consideran que la posibilidad de que se haya infectado en esa área es prácticamente nula.
En esta serie de eventos, el monitoreo y la respuesta rápida por parte de la OMS y las autoridades de salud son fundamentales para mitigar el impacto del hantavirus y proteger la salud pública. El seguimiento de esta situación en el crucero y las indagaciones sobre su origen se centran en evitar nuevas incidencias y comprender mejor esta cepa específica del virus.
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