La situación actual en el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo esencial para el comercio mundial, ha generado alarmas globales tras el reciente conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Este estrecho es estratégico no solo por donde transita aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo, sino también por el volumen significativo de gas natural licuado y fertilizantes que atraviesan sus aguas.
Recientemente, la UNCTAD, el organismo de Naciones Unidas enfocado en comercio y desarrollo, ha señalado preocupaciones serias sobre el encarecimiento en las cadenas de suministro. Desde el inicio de las hostilidades, los costos de los fletes de petroleros han aumentado, así como las primas de seguro por riesgo de guerra. Esta escalada de costos se traduce en tarifas más altas para el transporte marítimo, lo que a su vez impacta el precio de los bienes en el mercado global.
Hasta un tercio del comercio mundial de fertilizantes, equivalente a aproximadamente 16 millones de toneladas, transitó por este estrecho, lo que plantea serias dudas sobre el acceso a estos productos vitales para la agricultura en naciones menos desarrolladas. La UNCTAD ha destacado que, en el contexto de la pandemia y el conflicto en Ucrania, hemos visto cómo las disrupciones en sectores como energía, transporte y alimentos pueden propagarse rápidamente a través de mercados interconectados.
Los analistas han expresado especial preocupación por los países en desarrollo, que enfrentan altos niveles de deuda y costos de financiamiento crecientes, lo que limita su capacidad para absorber nuevos incrementos de precios. Con la presión económica que enfrentan, cualquier shock adicional podría resultar devastador.
Información reciente muestra que, antes de los actuales conflictos, un 38 % del crudo y un 29 % del gas licuado de petróleo que se movía a nivel mundial pasaba por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la actividad de navegación se ha severamente restringido. Desde el 1 hasta el 27 de febrero, antes de los primeros ataques contra Irán, una media de 129 embarcaciones pasaban este crucial estrecho diariamente. En contraste, el número de barcos ha caído a solo cuatro en las semanas recientes, dado el temor de ataques tras las amenazas de Irán.
Esta drástica reducción en la navegación ha resultado en un aumento notable de los precios, con el petróleo subiendo un 24 % y el gas licuado un 74 % al 9 de marzo. Estos cambios no solo afectan a las economías que dependen de estos recursos, sino que también tienen un impacto directo en la vida cotidiana de millones.
El estrecho de Ormuz no es solo un punto geográfico; es un barómetro de la estabilidad económica global. Las repercusiones de la situación actual subrayan la vulnerabilidad de las cadenas de suministro a nivel mundial y la necesidad urgente de una vigilancia continua en un entorno tan volátil.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


