Los ministros de Defensa de los 32 países miembros de la OTAN se reunieron el 18 de junio de 2026 en Bruselas para sentar las bases de la cumbre que se llevará a cabo el 7 y 8 de julio en Ankara. Este encuentro se da en un momento crucial, en el que la Alianza evalúa su estrategia debido a la reducción de las capacidades militares convencionales de EE. UU. en Europa.
Washington ha comunicado a sus aliados que comenzará a reasignar recursos militares a otras zonas, especialmente hacia el Indo-Pacífico. Esta decisión impactará el Modelo de Fuerzas de la OTAN, un mecanismo que define qué efectivos estarán disponibles ante una crisis. Esta transformación había sido anticipada por funcionarios estadounidenses, quienes sugirieron un nuevo enfoque en la seguridad europeo, denominado “OTAN 3.0”. Este modelo busca un reparto más equitativo de responsabilidades y disminuir la dependencia europea de la protección estadounidense.
Varios países europeos, incluyendo a España, Alemania y Países Bajos, están tomando medidas para cubrir las capacidades que dejará de aportar Estados Unidos. Es importante señalar que este reajuste no implica una retirada de tropas estadounidenses, sino una transición que afectará principalmente capacidades convencionales, manteniendo intacto el paraguas nuclear estadounidense sobre el continente.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió la decisión de EE. UU., afirmando que refleja la evolución natural de la Alianza. Indicó que es lógico que los europeos asuman una mayor carga en su defensa. “Es peculiar que sigamos dependiendo tanto de otro país, a ocho horas de vuelo, para defendernos contra 140 millones”, afirmaba Rutte, subrayando la disposición de Europa y Canadá para asumir más responsabilidades.
Durante esta reunión, se abordarán otros temas clave, incluyendo el gasto en defensa. Los miembros de la OTAN se han comprometido a elevar sus gastos hasta un 5% del PIB para 2035, distribuidos entre un 3.5% para inversión militar directa y un 1.5% para otros gastos relacionados.
Por otro lado, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, destacó la necesidad de que los aliados europeos asuman la responsabilidad principal de la defensa convencional del continente. Se prevé que Europa y Canadá incrementen su inversión en defensa, habiendo ya sumado más de 90.000 millones de dólares en 2025, lo que equivale a un aumento cercano al 20% en un solo año.
La situación internacional también se discutirá, con un enfoque en el apoyo a Ucrania. La coalición internacional tiene la intención de movilizar 30.000 millones de euros para Kiev antes de que finalice el año, habiendo reunido ya 21.000 millones. Además, en el contexto de las relaciones internacionales, se abordará la reciente firma de un acuerdo entre EE. UU. e Irán para poner fin a las hostilidades en la región.
Este encuentro de la OTAN implica una reevaluación de estrategias y responsabilidades en un mundo en constante cambio, donde el papel de cada aliado se vuelve más vital que nunca. La cumbre de Ankara promete ser un punto de inflexión para la Alianza en su búsqueda de un equilibrio más sostenible en el escenario global.
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