Las discusiones de tráfico en Roma suelen ser un espectáculo. Los conductores se bajan del coche, se encaran, se gritan a un centímetro el uno del otro y se amenazan con la violencia más extrema. Ahí termina. Luego se suben al coche y, como si no hubiese sucedido nada, siguen su camino.
Beppe Grillo, fundador del Movimiento 5 Estrellas, y Giuseppe Conte, ex primer ministro y futuro líder del partido populista, han hecho algo parecido en las últimas dos semanas. Después de insultos y de poner a la formación al borde del cisma, ambos han echado cuentas y han entendido que a nadie le convenía tensar más la cuerda. Conte será el presidente de la nueva formación -después de la correspondiente votación- y Grillo seguirá siendo el garante, una figura borrosa de supervisión general.
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Hace dos semanas explotó la guerra entre ambos cuando Conte presentó el estatuto que llevaba meses redactando para refundar el M5S. Ese día, cansado de las injerencias del cómico, se dirigió directamente a Grillo para pedirle libertad y marcar el territorio que a partir de entonces consideraba suyo.
“Tiene que elegir ser un padre generoso, o un padre patrón”, dijo el ex primer ministro. El cómico genovés, fuera de sí y en un claro error de cálculo, le respondió asegurando que “no tiene visión política ni capacidad de gestión”. Unas palabras que desataron uno de los mayores conflictos desde que se fundó el M5S.
La ruptura fue total. Los equipos de ambos frentes sacaron la calculadora para ver cuánto apoyo serían capaces de recabar entre los parlamentarios que tiene el M5S en el Senado y la Cámara de Diputado. Conte dejó que su entorno alimentase la idea de que lo mejor sería crear un partido propio. Los sondeos le favorecían al principio, pero también advertían de la volatilidad que entraña siempre una nueva formación y del peligro de terminar siendo una fuerza residual, como le ha sucedido a Matteo Renzi con Italia Viva. “A ninguno le conviene la ruptura. Conte es fundamental para nuestra supervivencia. Pero en solitario no está claro qué podría hacer”, apunta un diputado grillino.


