La exposición “Turn the Volume Up!” en el Nasher Museum of Art de la Universidad de Duke ofrece una profunda reflexión sobre el papel del arte en el contexto de la justicia social. Curada por Xuxa Rodríguez, esta muestra no se limita a clasificar el arte como simple protesta, sino que reimagina un archivo de obras que abarca más de un siglo, impulsando urgentes imperativos cívicos: votar, peticionar y conectar con la comunidad.
La exposición, que se exhibirá hasta julio de 2027, pone de manifiesto la interacción entre el arte y la política, recordando que los artistas, incluso aquellos que no abordan explícitamente temas políticos, operan dentro de un contexto que exige su respuesta. La curaduría surge en un momento crucial: a medida que el país se siente cada vez más polarizado, Rodríguez extracta ese contraste a través de una rica diversidad de obras de artistas como Kara Walker y las Guerrilla Girls, quienes dan rostro y voz a las luchas por los derechos civiles.
A lo largo del recorrido, se invita a los visitantes a reflexionar sobre cuestiones incisivas como: “¿Qué podría estar oculto entre las líneas de historias que hemos leído antes?” Estos diálogos interpelan a los asistentes, instándolos a considerar su voz y su papel en la sociedad actual. En este sentido, el arte se presenta como un vehículo poderoso para la acción colectiva y el cambio.
El comienzo de este proyecto se remonta a conversaciones sobre la exclusión de diversas voces en la historia estadounidense y a la idea de que el arte puede desempeñar un rol fundamental en la reparación del tejido social. Rodríguez se inspiró en eventos recientes, como las elecciones municipales de Nueva York de 2025, donde más de dos millones de personas votaron, una cifra que no se había visto desde 1969. Para ella, esos números no solo señalan una participación cívica, sino una demanda de que se escuchen las voces de todos.
La exposición se organiza en cinco secciones: “Remarks”, “Organized”, “Records”, y “Petitions”, cada una abordando diferentes aspectos de cómo el arte puede ser un catalizador para el cambio social y político. Desde obras que documentan eventos históricos hasta aquellas que motivan a la acción contemporánea, el recorrido es delicadamente diseñado para posicionar al espectador como parte activa de la conversación.
Uno de los aspectos más conmovedores de la muestra es el diseño reflexivo que invita a los visitantes a verse a sí mismos como participantes en la lucha por el cambio. Siluetas de manifestantes con carteles en blanco les animan a pensar: “¿Qué causas apoyan y cómo pueden actuar en su comunidad?”
Además, se abordan momentos históricos clave, como el movimiento por los derechos civiles, ofreciendo perspectivas intencionalmente inusuales. La obra de Robert Colescott, “The Wreckage of Medusa”, invita a los espectadores a confrontar la historia a través de un lente crítico que examina el racismo y las representaciones problemáticas que continúan afectando a comunidades en Estados Unidos y más allá.
En un entorno actual marcado por la violencia y la censura, la curaduría de Rodríguez revela que el arte no solo es un medio de expresión, sino una herramienta fundamental para la resistencia. Las voces de artistas, activistas y ciudadanos corrientes se entrelazan, recordando a todos que están en el centro de la narrativa política, motivando a los individuos a alzar su voz y a recordar su poder.
Con cada obra y con cada pregunta reflexiva, la exposición “Turn the Volume Up!” no solo invita a una contemplación del pasado sino que también activa una conversación sobre el futuro. Como concluye Rodríguez, la participación de cada persona puede cambiar el tejido mismo de la sociedad; la esperanza radica en que todos puedan ser parte de esa historia en construcción.
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