El miércoles pasado, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios su tipo de interés oficial, en un momento en que aún se busca entender el impacto que los aranceles y otras perturbaciones económicas puedan tener durante el año.
Los responsables de la Reserva Federal manifestaron que prevén dos recortes de tipos en lo que queda del año, a pesar de que consideran que los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump podrían contribuir a un aumento de la inflación. Además, sus proyecciones más recientes sugieren una ralentización del crecimiento, junto con un ligero aumento del desempleo.
Durante el último trimestre, la Reserva Federal disminuyó las tasas de inflación en tres ocasiones, pero desde entonces las ha mantenido estables. Si bien la inflación ha ido disminuyendo gradualmente, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, advirtió en una conferencia de prensa que se prevé que los aranceles frenen ese progreso y eleve la inflación en los próximos meses.
El organismo prevé que el incremento de la inflación sea temporal, pero subraya la importancia de contar con datos adicionales antes de llevar a cabo ajustes en la política monetaria a medio y largo plazo. Powell expresó que el aumento de los aranceles probablemente incidirá en el aumento de precios, lo que, a su vez, podría afectar la actividad económica, aunque la magnitud de este impacto sigue siendo incierta.
Históricamente, los ajustes en los tipos de interés de la Reserva Federal tienen repercusiones en los préstamos para hipotecas, préstamos de automóviles, tarjetas de crédito y financiamiento empresarial. A pesar de que la inflación continúa bajando, el sector inmobiliario muestra debilidades, pues los altos costes de los préstamos afectan las ventas y la construcción de viviendas.
La contratación también ha mostrado un leve frenazo, y lo habitual sería que la Reserva Federal respondiera a estas señales con una reducción en su tipo de interés, que actualmente se sitúa cerca del 4,3%. No obstante, Powell reiteró que la economía se mantiene en buen estado y que deben considerar el posible aumento de precios en un futuro cercano.
Con las últimas proyecciones de la Reserva Federal, se espera que la inflación aumente hasta el 3% para finales de este año, un incremento desde el 2,1% registrado en abril. En este mismo sentido, se prevé que la tasa de desempleo suba hasta el 4,5%, desde el 4,2% actual, y que el crecimiento se ralentice hasta el 1,4% este año, en comparación con el 2,5% del anterior.
En un giro notable, Trump ha interpreado las cifras moderadas de inflación como una razón para que la Reserva Federal reduzca los tipos de interés, y ha criticado a Powell por no actuar al respecto. En varias ocasiones, Trump ha calificado a Powell de "estúpido" y lo ha acusado de política por no ajustar los tipos a la baja.
El presidente ha insistido en que si se implementara una reducción de los tipos de interés de dos puntos y medio porcentuales, esto podría suponer un ahorro de más de 800.000 millones de dólares en el gasto del Gobierno federal, un gasto que ha aumentado de manera significativa desde la pandemia de coronavirus. Con intereses que superan el billón de dólares anuales, la presión en la economía estadounidense se intensifica.
Esta información es un reflejo de las condiciones y previsiones económicas de 2025, y se plantea un futuro donde las decisiones de la Reserva Federal serán cruciales para determinar la dirección de la economía estadounidense.
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