Suecia se posiciona como un ejemplo a seguir en la lucha contra el tabaco, con una asombrosa tasa de fumadores que apenas alcanza el 5%, y una incidencia de cáncer que es casi un 40% inferior al promedio de la Unión Europea. Este éxito se atribuye a una estrategia de reducción de daños que, en lugar de prohibir, se enfoca en regular y promover alternativas como el snus, los vapeadores y los dispositivos de calentamiento de tabaco. Al priorizar el uso de productos con menor riesgo, el país ha conseguido reducir la exposición al humo de cigarrillos y las sustancias tóxicas asociadas, disminuyendo así los casos de cáncer.
Un camino similar ha sido seguido por Nueva Zelanda, donde tras un intento fallido de prohibir los vapeadores, se implementaron regulaciones estrictas. Esto incluyó licencias de venta y controles para evitar que los menores accedan a estos productos. Como resultado, el consumo de cigarrillos tradicionales ha disminuido, particularmente entre la población joven.
El Reino Unido también se ha aventurado en la evaluación de tecnologías de reducción de daños, logrando una conclusión impactante: el uso de alternativas puede reducir el riesgo de enfermedades asociadas al tabaco hasta en un 95%. Tres países, diferentes contextos, pero todos han optado por gestionar el riesgo en lugar de negarlo.
En contraste, México ha tomado un rumbo completamente opuesto. La prohibición de los vapeadores y dispositivos de calentamiento ha sido elevada a nivel constitucional, presentado como un hito en la salud pública. Sin embargo, los datos preliminares del Colegio de México arrojan una preocupante cifra: la evasión fiscal en el mercado del tabaco ha aumentado del 8% en 2017 al 20% en 2024. Esta situación ha propiciado que uno de cada cinco cigarros consumidos en el país sean ilegales.
Además, la restricción sobre los vapeadores ha llevado a productos de menor calidad a inundar el mercado negro. La situación es alarmante; el tabaco ilegal, en su mayoría, contiene mezclas de aserrín y aditivos tóxicos, aumentando considerablemente el riesgo para la salud de los consumidores. La estabilidad en la tasa de fumadores, que sigue oscilando entre el 14 y 15% desde hace décadas, sugiere que esta prohibición no está logrando su objetivo. Más bien, está facilitando un aumento en el consumo de productos aún más dañinos.
Esta paradoja desafía los fundamentos de la política antitabaco. Según el Dr. Luis Fernando Hernández Lezama, el verdadero indicador de éxito debería ser la disminución de la incidencia de cáncer de pulmón y vejiga, no simplemente el número de fumadores o vapeadores en el mercado. El Convenio Marco de la OMS fue diseñado para combatir el humo, no para demonizar la nicotina. Sin embargo, se ha perdido de vista el objetivo final: una menor tasa de enfermedad y mortalidad.
Esencialmente, el riesgo mayor radica en la combustión, no en la nicotina en sí misma. Al usar tecnologías que entregan nicotina sin combustión, se podría reducir drásticamente la exposición a sustancias dañinas. El estado debería asumir un rol más activo como regulador y promotor de la innovación, estableciendo estándares de calidad y garantizando el cumplimiento por parte de los productores. La prohibición, aunque parece la solución más sencilla, a menudo resulta en la delegación de responsabilidades y el crecimiento del mercado negro, con riesgos sustancialmente más altos para el consumidor.
A medida que México continúa aferrándose a una lógica prohibicionista, el crimen organizado prospera y los consumidores siguen expuestos a productos sin control. La salud pública se encuentra en juego, y es imperativo repensar las estrategias adoptadas.
En otras noticias, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Ramiro López Elizalde, ha sido diagnosticado con un tumor cerebral maligno. Tras ser operado, se desconoce el impacto total de la enfermedad en su salud. Se espera que, dependiendo de su recuperación, se tomen decisiones sobre su permanencia en el cargo.
Igualmente, circulan rumores sobre posibles cambios en Birmex, con menciones a que el diputado Pedro Zenteno podría asumir un nuevo puesto. Sin embargo, como se sabe, los rumores en el entorno político deben ser tomados con precaución, pues muchas veces resultan ser infundados.
En resumen, mientras se cuestionan las decisiones regulatorias en torno al tabaco, los cambios en la esfera de la salud pública continúan dándose en un contexto de incertidumbre y desafío tanto para las autoridades como para los ciudadanos.
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