Cuando hablamos de creatividad, suelen surgir preguntas sobre qué medios pueden fomentarla y cuáles, por el contrario, pueden ser perjudiciales. Un reciente experimento realizado por investigadores de la Universidad de California, Santa Barbara, ha aportado evidencia científica que puede cambiar nuestra perspectiva respecto al tipo de contenido que consumimos.
Jonathan Schooler y Madeleine Gross se propusieron explorar el impacto de diferentes tipos de medios en la creatividad, utilizando videos desafiantes y cortos animados como contraste a los típicos videos virales encontrados en plataformas como YouTube. Con una muestra de casi 500 participantes, los investigadores dividieron a los sujetos en dos grupos: uno que visualizó animaciones complejas y otro que se limitó a videos de estilo “hogareño”. Los resultados fueron sorprendentemente reveladores.
Los que vieron los cortos desafiantes mostraron niveles de creatividad significativamente más altos al crear historias breves y al demostrar una mayor apertura mental. A pesar de que muchos participantes disfrutaron más de los videos virales, el contenido más exigente probó ser más efectivo en estimular habilidades cognitivas esenciales. Esta disparidad sugiere que, aunque los videos de entretenimiento pueden ser placenteros, no aportan mucho en términos de estimulación cerebral.
El estudio resalta la importancia de considerar la calidad del contenido que consumimos diariamente. Mientras los videos de bajo contenido nutricional dominan nuestras pantallas, la exposición a materiales que requieren un poco más de esfuerzo puede proporcionar beneficios cognitivos significativos. Solo unos minutos de visualización de estos cortos es suficiente para notar un cambio, comparando esta práctica con los efectos positivos del ejercicio moderado en la salud física.
A medida que la sociedad se vuelve cada vez más consciente del impacto de las redes sociales y sus algoritmos, reflexionar sobre nuestra “dieta mediática” se vuelve crucial. Con el auge de contenidos generados por inteligencia artificial, que priorizan el consumo inmediato y el placer sin esfuerzo, buscar un equilibrio entre entretenimiento y estimulación intelectual se torna imperativo.
Los investigadores advierten, sin embargo, que los efectos observados no implican que alguien pueda transformarse en un escritor célebre tras ver unos pocos cortometrajes. La creatividad es un espectro, y la mayoría de nosotros estamos lejos de alcanzar nuestro máximo potencial. Sin embargo, es alentador saber que hábitos sencillos, como consumir contenido más rico y desafiante, pueden acercarnos a esa meta.
En un mundo saturado de opciones mediáticas, este estudio es un recordatorio vital de que lo que elijamos ver puede influir significativamente en nuestra capacidad para pensar de manera crítica y creativa. Al final del día, cambiar el contenido que consume nuestra mente podría ser tan importante como cuidar nuestra alimentación diaria.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


