El pasado 28 de junio de 2026, Colombia se enfrentó a Portugal en un emocionante encuentro que culminó sin goles, pero que dejó una sensación de triunfo parcial para la selección cafetera. A pesar de que un mínimo detalle, el dedo del pie de Davinson Sánchez, evitó que los colombianos salieran con una victoria, su desempeño fue nada menos que impresionante. Hasta ese momento, la fase de grupos había sido perfecta para Colombia, quienes habían logrado victorias frente a Uzbekistán (1-3) y República Democrática del Congo (1-0).
El partido contra Portugal fue un auténtico desafío, y, como comentó Cristiano Ronaldo, “Colombia es muy fuerte, mucho”. En el estadio Hard Rock de Miami, con una afición apasionada, los jugadores de Néstor Lorenzo se dedicaron a demostrar su valía. La figura de Diogo Costa, el portero portugués, se destacó con seis intervenciones clave que mantuvieron el empate. Colombia, sin embargo, tuvo una actuación ofensiva sobresaliente, registrando 24 remates, la mayor cantidad en la fase de grupos.
El entrenador colombiano se mostró satisfecho con el desempeño de su equipo, describiendo el partido como un “termómetro” para evaluar su situación. “Colombia hizo un partidazo de principio a fin. Merecimos ganar”, afirmó Lorenzo, sumando una voz de orgullo en el entorno futbolístico colombiano. La capacidad ofensiva del equipo fue notable, acumulando 59 disparos en total en tres partidos, aunque con una puntería que aún dejaba que desear, pues solo lograron concretar cuatro de esos disparos.
James Rodríguez, una de las estrellas del equipo, destacó que jugaban mejor contra rivales que permitían un estilo más abierto. Con la mirada puesta en el siguiente desafío frente a Ghana, un equipo físico y combativo, Rodríguez alertó sobre la necesidad de adaptarse a un estilo de juego diferente.
Colombia, con una camiseta que evocó la de Brasil, brilló en el campo. La solidez defensiva ofrecida por la pareja de centrales Lucumí y Sánchez, junto al impresionante rendimiento físico de jugadores como Daniel Muñoz, se tradujo en una defensa casi impenetrable. En el ataque, figuras como Gustavo y Luis Díaz marcaron la diferencia, lo que ha permitido que Colombia sueñe con un futuro brillante en el torneo.
La selección busca superar su mejor historia en Copas del Mundo, que data de 2014. La cercanía geográfica y la masiva presencia de colombianos en Estados Unidos —más de un millón, según el censo de 2021— se siente como una ventaja en este Mundial.
Con su presencia masiva en Miami, donde residen aproximadamente 700,000 colombianos, el ambiente se asemejó a un partido en casa. Lorenzo, con una sonrisa, recordó que “mirar a la grada era como jugar en Barranquilla”. Con la eliminatoria de 1/16 de final a la vista, los colombianos se permiten soñar con alcanzar nuevas alturas en el Mundial.
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