El asalto inicial de la batalla legal que ha planteado Bruselas contra AstraZeneca por el retraso en las entregas de dosis ha empezado este miércoles en la capital belga. A través de un procedimiento de urgencia, que se libra a lo largo de la jornada en el Palacio de Justicia de Bruselas, la Comisión Europea pretende forzar a la compañía farmacéutica anglosueca a la entrega de las vacunas comprometidas por contrato con el bloque comunitario. La representación letrada de la Unión Europea ha calificado de “flagrante” el incumplimiento en el suministro de dosis por parte de la farmacéutica, lo cual habría causado un grave perjuicio en términos de salud a la población europea: debido a los retrasos acumulados, hasta un 30% de ciudadanos no tendrán su inmunización a tiempo. La UE, que da prioridad a la entrega inmediata de viales, ha afirmado que exigirá una penalización de 10 euros diarios por cada dosis no entregada a tiempo a partir del mes de julio.
Pero en realidad, el primer gran juicio de la era de la pandemia se ha convertido en un caso sobre qué significa el “esfuerzo” en tiempos de coronavirus. ¿Hizo o no hizo AstraZeneca los “mejores esfuerzos razonables” para entregar las dosis de vacunas comprometidas en el tiempo estipulado, tal y como contempla el contrato firmado en agosto de 2020? Sobre este concepto jurídico indeterminado tendrá que decidir la juez del Tribunal de Primera Instancia de Bruselas, cuya resolución se espera para junio.
El Ejecutivo europeo planteó el procedimiento contra el laboratorio el mes pasado, cuando la compañía le comunicó que no podría entregar más que 100 millones de dosis hasta el mes de junio; el contrato fijaba que para entonces le debería haber suministrado el total de los 300 millones del acuerdo. En la vista, la UE ha reclamado que se le entreguen al menos 120 millones de dosis antes del final de junio (al final del segundo trimestre del año), y los 180 millones de inyecciones restantes en septiembre (final del tercer trimestre).
En opinión de Rafaël Jafferali, el letrado que lidera el equipo de cinco abogados que defiende los intereses de la UE, la respuesta es negativa. AstraZeneca no usó todas las “herramientas” a su alcance para cumplir con sus compromisos. Es decir: no puso a disposición de los Veintisiete la producción de las seis fábricas contempladas en el acuerdo. “El problema no es el retardo en la producción sino que no ha usado la totalidad de sus herramientas”, ha argumentado Jafferali ante la juez, en una gran sala habilitada para un caso que ha despertado interés en todo el mundo. La UE calcula que AstraZeneca ha destinado 50 millones de dosis a terceros países, como el Reino Unido y Japón, que podrían haber sido facilitadas al bloque comunitario.

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