El féretro del papa Francisco llegó a la basílica de Santa María la Mayor de Roma en el emblemático papamóvil, marcando su última morada tras un emotivo adiós por parte de millones. Este acontecimiento histórico destaca no solo por ser el primer entierro de un papa fuera de los muros del Vaticano desde León XIII en 1903, sino también por el legado de 12 años de un pontificado que se centró en la defensa de los migrantes, el medio ambiente y la justicia social.
El vehículo, un todoterreno blanco, recorrió las calles repletas de personas que se congregaron para despedir al primer pontífice latinoamericano. La ruta incluyó paradas ante algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como el Coliseo, mientras miles observaban con respeto el paso del cortejo.
La jornada comenzó con un funeral en la plaza de San Pedro, donde más de 250,000 fieles y dignatarios de todo el mundo, incluidos figuras como Donald Trump, se unieron para rendir homenaje. Durante la homilía, el cardenal decano Giovanni Battista Re destacó los “innumerables esfuerzos” del papa en pro de los migrantes y refugiados, resaltando su conexión con aquellos en situaciones vulnerables.
Días antes de su muerte, el papa Francisco expresó críticas hacia la política estadounidense que buscaba expulsar migrantes, una postura que no impidió que Trump lo describiera como un “hombre fantástico” que “amaba el mundo”. La voz del papa también resonó en temas de paz en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania, con el cardenal enfatizando su constante llamado a la negociación.
Los homenajes no se limitaron a Roma. En Buenos Aires, cientos de jóvenes realizaron vigílias con canciones y velas en la plaza de Mayo, buscando transformar la tristeza en un faro de esperanza. Esto demuestra la profunda conexión emocional que Francisco generó en su Argentina natal.
El gobierno italiano tomó medidas estrictas para garantizar la seguridad durante el traslado, implementando una zona de exclusión aérea y desplegando equipamiento de seguridad. A pesar de esas precauciones, su tumba será un símbolo de simplicidad: una lápida de mármol del norte de Italia con la simple inscripción “Franciscus”.
Bergoglio escogió el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís, reflejando su estilo austero y su cercanía con el pueblo, una característica que redefinió los papados. A lo largo de su mandato, destacó por su lucha contra la pederastia en la Iglesia y su impulso por el aumento de la participación de mujeres y laicos, aunque enfrentó oposición conservadora.
La muerte del papa Francisco, ocurrida el 21 de abril a los 88 años, dará paso a la elección de su sucesor, con el cónclave previsto para convocarse entre 15 y 20 días tras su fallecimiento. Su legado perdurará en la memoria de miles de seguidores que se sintieron representados y escuchados bajo su liderazgo.
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