Los Reyes Magos zarpando de Cádiz, el antiguo Gades, para adorar al Niño Jesús es una de esas narrativas que despiertan curiosidad. Este periplo, que duró dos años, revela un vínculo sorprendente: el homenajeado también compartía ascendencia gaditana a través de la Virgen María. En el contexto de esta historia, Cádiz no solo fue un puerto de salida, sino un epicentro donde los fenicios descubrieron América, orígenes que están plasmados en la obra de Jerónimo de la Concepción.
Escrita en 1690, la obra Emporio del Orbe, Cádiz ilustrada se ha convertido en un referente para historiadores que investigan la rica y compleja historia de esta ciudad andaluza. Este texto ha inspirado iniciativas del Ayuntamiento de Cádiz, como el programa “Orgullos@s de Nuestra Historia”, que celebra momentos clave del pasado gaditano. Este año, el programa hace un viaje a través de 11 siglos, aterrizando en la época dorada de Cádiz como un puerto comercial internacional en los siglos XV al XVIII, todo ello bajo el lema del Emporio del Orbe.
Arturo Morgado, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Cádiz y prologuista de la reedición de la obra en 2003, destaca que este texto es la única historia completa de la ciudad publicada en la Edad Moderna. Con más de 720 páginas, la obra está dividida en dos partes y ocho libros. La primera parte, aunque invoca orígenes en gran medida fantasiosos —como el uso de la miel o la invención del ariete—, es la segunda donde resalta la historia más crítica, detallando la época posterior a la conquista católica y los conventos fundados en la región.
La riqueza narrativa de fray Jerónimo de la Concepción se entrelaza con un tono de epopeya, afirmando que Cádiz fue pionera en varios aspectos, incluso en la historia de los Reyes Magos. La más extravagante de sus teorías sugiere que los Reyes partieron de Gades dos años antes del nacimiento de Jesucristo, asentando un árbol genealógico que, aunque suene increíble, daba a la ciudad un aire de grandeza. Esta retórica no fue solo una ocurrencia aislada, sino parte de una tendencia en el siglo XVII, donde muchas ciudades se esforzaban por afirmar su relevancia histórica.
Morgado resalta la impresionante erudición de fray Jerónimo, aunque a menudo carecía de un sentido crítico en el uso de sus fuentes. Su credulidad se vio reflejada en una ciudad que, en ese momento, competía fuertemente con Sevilla por el dominio comercial. La publicación del Emporio llegó en un período en que Cádiz se consolidaba como crucial, incluso al trasladarse allí la Casa de la Contratación en 1717.
A pesar de las exageraciones de la obra, su impacto perdura. Contribuyó a forjar la identidad gaditana como un “emporio del orbe”, un relato que ha encontrado eco en las valentías históricas del Ayuntamiento. Morgado apunta que cada ciudad necesita contar su propia historia, y la de Cádiz está marcada por mitologías que, aunque a veces pueden parecer caprichosas, enriquecen el tejido cultural de la ciudad.
La esencia de la obra de fray Jerónimo radica en su capacidad de trascender a través de los siglos: aunque las narrativas pueden ser en su mayoría apócrifas, el deseo de recordar y reivindicar un pasado glorioso es una necesidad que perdura. Este relato, lleno de fantasía e historia, permite que Cádiz no solo reconozca su pasado, sino que también lo celebre y lo proyecte hacia el futuro.
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