El país ha tenido 67 gobiernos y 30 primeros ministros desde 1945. La esperanza de vida de un jefe del Ejecutivo ronda los 14 meses, un tiempo en el que es casi imposible construir algo que no se tambalee. No hay nada comparable en el mundo occidental a esa fragilidad institucional. O casi nada. Maurizio Zamparini, un talento fuera de lo común, también un tipo algo antipático y malcarado, logró nombrar y destituir a 65 técnicos en 32 años. Lo hizo como presidente del Palermo y del Venezia, en arrebatos de furia y de una suerte de epifanías de mercado —una religión en Italia solo para grandes devotos— que le llevaron a descubrir a jugadores como Dybala, Cavani, Ilicic, Belotti, Pastore, Luca Toni o el Mudo Vázquez mientras fue presidente del Palermo. Él, en cambio, sí logró construir un legado fabuloso antes de fallecer esta semana pasada a los 80 años.
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