Eshragh Najafabadi, exmiembro de los equipos nacionales de ciclismo de montaña y alpinismo de Irán. Fue acusado de aparecer en una grabación difundida por la agencia semioficial Tasnim. En ella, este deportista de 30 años reconoce su participación en una trama para atentar con una bomba casera en su país. En el mismo vídeo, otros cuatro jóvenes vinculados con los deportes de montaña —tres hombres y una mujer—, se declaran culpables del mismo delito, confirma IranWire.
Este deportista fue detenido el 30 de octubre en su ciudad en la consulta de su dentista. Tras su arresto, la policía lo llevó a su casa, donde “no encontraron nada” para que confesara, asegura IranWire. Según Neda, el joven está recluido en el centro de detención en Shiraz de la Guardia Revolucionaria iraní. La agencia Tasnim, que difundió el vídeo de su confesión, está vinculada con esa organización paramilitar.
Deportistas del país afrontan una probable ejecución en la horca
El más conocido es el futbolista de 26 años Amir Nasr-Azadani, procesado por los cargos de “enemistad con Dios” y pertenencia a un grupo armado, al que un tribunal de su país atribuye la muerte de tres paramilitares de la Guardia Revolucionaria —el ejército paralelo al regular cuyo objetivo es proteger a la República Islámica y a sus líderes—, confirmó el pasado martes en un comunicado la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales. El deportista, que jugó en primera división en la liga iraní hasta la temporada 2017-2018, fue detenido el 27 de noviembre por participar en las manifestaciones, donde, según su entorno, se limitó a corear algunos lemas de las protestas. De acuerdo con una fuente citada por IranWire, Nasr-Azadani ni siquiera estuvo presente en la zona donde fueron asesinados los tres paramilitares de cuyo crimen se le acusa. Este medio iraní sostiene que el abogado de oficio designado por el tribunal dijo a la familia del futbolista que la causa contra él pretendía solo “causar miedo”. El joven es una de las 39 personas que podrían ser ejecutadas de forma inminente en Irán, según la organización de derechos humanos en el exilio Iran Human Rights.
En 2019, antes de las actuales protestas contra el régimen islámico —desencadenadas por la muerte bajo custodia policial el 16 de septiembre de la joven de 22 años Mahsa Amini— Amnistía Internacional ya había denunciado un patrón “de detención en aislamiento, confinamiento prolongado en soledad y amenazas a los familiares [de los detenidos] para extraer confesiones forzadas en vídeo” a los arrestados, especialmente en el contexto de manifestaciones como las que suceden en Irán desde hace casi tres meses tras el fallecimiento de Amini, que tres días antes había sido detenida por llevar mal colocado el velo. Desde su inicio, 14.000 manifestantes, según la ONU, y 18.000, de acuerdo con organizaciones iraníes en el exilio, han sido detenidos. Iran Human Rights eleva a 458 los muertos por la represión.
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