Un reciente estudio de la UNESCO pone de relieve un preocupante retroceso en la igualdad de género en el ámbito de las matemáticas. En 2023, la diferencia en el rendimiento entre niños y niñas ha alcanzado niveles alarmantes, superando cifras históricas desde 1995. Esta tendencia, que afecta a la educación en 47 países, pone en riesgo no solo el desarrollo individual de las estudiantes, sino también el crecimiento económico y social de las sociedades.
Las matemáticas son fundamentales, no solo como una materia académica, sino como herramientas esenciales para la innovación y la resolución de problemas globales. Sin embargo, el informe revela que en el 81% de los países analizados, los niños superan a las niñas en matemáticas al final de la educación primaria. Para poner esto en perspectiva, en 2019 esta cifra era del 52%, lo que indica un giro alarmante en la dinámica de aprendizaje. Anteriormente, la brecha de género se había reducido considerablemente durante las décadas de 2000 y 2010, pero desde 2019, esta tendencia se ha revertido.
Este estudio, llevado a cabo junto a la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA), destaca que, aunque históricamente las niñas han tenido un rendimiento inferior en matemáticas, las diferencias han aumentado de manera notable. Por ejemplo, el porcentaje de países donde las niñas que no alcanzan el nivel mínimo en matemáticas ha crecido del 4% en 2019 al 21% en 2023. Al mismo tiempo, el porcentaje de países con un bajo rendimiento de los niños ha disminuido drásticamente, casi desapareciendo.
La situación parece ser más equilibrada en la educación secundaria, aunque la tendencia es igualmente inquietante. A pesar de que el número de países donde los niños superan a las niñas es menor en esta etapa, se observa un aumento continuo a largo plazo.
La UNESCO y la IEA señalan que parte de este retroceso puede ser atribuible a los efectos persistentes de la crisis de COVID-19, ya que el cierre prolongado de escuelas exacerbó las pérdidas de aprendizaje y debilitó la confianza de las niñas en sus habilidades matemáticas. Para contrarrestar esta situación, las organizaciones abogan por intervenciones en las escuelas primarias. Proponen actividades lúdicas que refuercen la confianza de las niñas en matemáticas, formación docente sobre sesgos de género y un seguimiento sistemático de los resultados desglosados por sexo.
En un contexto donde la educación tiene un papel vital en la creación de futuros prósperos e inclusivos, es esencial que las políticas educativas prioricen la equidad de género, especialmente en disciplinas STEM. La clave para revertir esta tendencia negativa radica en la acción a nivel escolar, garantizando que cada niño y niña tenga las mismas oportunidades de alcanzar su máximo potencial en matemáticas y más allá.
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