Las bolsas de Wall Street vivieron una jornada de contrastes el 24 de junio de 2026, donde el Nasdaq y el S&P 500 sufrieron caídas, arrastrados por el peso de las acciones tecnológicas, mientras que el Dow Jones se benefició del descenso en los precios del petróleo. Al cierre, el S&P 500 disminuyó en 7,24 puntos (0,1%), situándose en 7.358,22 unidades; el Nasdaq Composite retrocedió 110,40 puntos (0,4%) hasta 25.476,64 unidades; y el Promedio Industrial Dow Jones subió 182,06 puntos (0,4%), alcanzando las 51.848,90 unidades.
El patrón observado ese día replicó el del martes, con casi dos de cada tres acciones del S&P 500 terminando en positivo. Sin embargo, las pérdidas en gigantes tecnológicos como Microsoft, que cayó un 2,3%, y Oracle, que se desplomó un 4,6%, llevaron al índice a terreno negativo. Analistas han advertido que las valoraciones en el sector tecnológico podrían haber alcanzado niveles sobrevalorados, después de haber liderado las subidas récord de la bolsa durante el año. Jason Vaillancourt, estratega jefe de carteras, expresó en un análisis que “la próxima fase del ciclo de inversión en IA está comenzando a chocar con la disciplina del mercado”.
La incertidumbre también aumentó por el elevado endeudamiento de las grandes tecnológicas y la posibilidad de que la Reserva Federal adopte una postura más restrictiva. A lo largo de la semana, el Nasdaq 100 ha visto una disminución de más de 1 billón de dólares en valor de mercado.
Además, las acciones de Cerebras Systems se hundieron tras la publicación de su primer informe como empresa cotizada, donde pronosticaron caídas en sus márgenes de beneficio. La presentación de un nuevo chip por parte de OpenAI exacerbó aún más la presión sobre su valor.
El precio del crudo continuó en descenso, con el barril de Brent, referencia internacional, cayendo un 3,8% hasta USD 73,87, su nivel más bajo desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán. El crudo estadounidense retrocedió un 3,9% hasta USD 70,34, también beneficiando al sector del transporte aéreo y al turismo, mientras que las petroleras sufrieron pérdidas, con Exxon Mobil cayendo un 2% y Chevron un 2,6%.
En el sector inmobiliario, las constructoras residenciales destacaron con avances significativos tras la aprobación de legislación favorable. KB Home se disparó un 16,7%, mientras D.R. Horton ascendió un 6,7%.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro mostraron leves retrocesos, aliviando parte de la presión sobre la renta variable. El bono a 10 años bajó al 4,40% desde el 4,50% del martes, y el de dos años cedió al 4,15% desde el 4,16%. Aun así, continúan elevados comparados con los niveles de principios de año.
En otro frente, el precio del oro cayó un 3,4% hasta USD 4.008,80 la onza. Durante la sesión, el metal precioso brevemente cotizó por debajo de los USD 4.000, un umbral no visto en los cierres desde noviembre.
Se anticipa que la Reserva Federal podría aumentar su tasa de referencia antes de fin de año, en un contexto marcado por una inflación persistente, afectada por aranceles y el choque energético derivado del conflicto con Irán. Se espera que el índice de Gastos de Consumo Personal (PCE) se publique pronto, un dato que cobra especial relevancia tras recientes declaraciones del presidente de la Fed.
Finalmente, Alphabet, la matriz de Google, disminuyó un 0,2%, aunque se prepara para sustituir a Verizon en el índice Dow Jones, convirtiéndose en la quinta empresa del grupo conocido como las Siete Magníficas en unirse a dicho índice.
Esta información ofrece un reflejo relevante de un día en los mercados y de las dinámicas económicas actuales que están influyendo de manera significativa en la bolsa estadounidense.
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