El fútbol español tirita por todos los costados en el peor momento posible. Por la crisis económica tan grave que sufre debido a los efectos de la pandemia, la salida de sus estrellas y las guerras intestinas entre sus dirigentes que acaban en los tribunales. No le falta de nada a un escenario nada optimista a las puertas de una nueva temporada que arranca este viernes repleta de incertidumbres, cada vez con menos referentes sobre el césped y a rebufo de otros grandes torneos europeos, especialmente la Premier, que le han tomado la delantera con varios cuerpos de diferencia.
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Lejos quedan aquellos tiempos, en el principio de este siglo, en los que LaLiga se pavoneaba por el continente con su dinero y sus jugadores, coronada, además, por una España campeona del mundo por primera vez en su historia. Entre 2006 y 2018, Real Madrid y Barcelona levantaron ocho de las 13 Champions a lomos de dos gigantes como Cristiano y Messi. El primero ya se marchó a Italia hace tres cursos sin que haya sido todavía sustituido en el Bernabéu y el segundo cerró este martes su fichaje por el PSG, el nuevo mastodonte de la industria, enchufado a los millones del Estado de Qatar para juntar a cuentas estrellas quiera.
La grave crisis financiera del Barcelona, iniciada hace años y agudizada por el bicho, empujó al astro argentino a París en una salida traumática por lo emocional y lo deportivo, y con efectos que van más allá del Camp Nou. Al campeonato español ya no le queda ninguno de los iconos planetarios del negocio. Hace dos meses también se marchó Sergio Ramos. Los blancos siguen suspirando por Mbappé a 20 días del cierre del mercado, pero el músculo infinito del PSG reduce las opciones.
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La tesorería de los clubes españoles, de pequeños y mayores, da poco de sí. Por las consecuencias de la covid, la poderosa competencia de los nuevos reyes (el PSG y toda la Premier en su conjunto) y hasta por la pujanza de la Bundesliga, ejemplo de crecimiento sin desembolsos galácticos. En la 2019/20, el campeonato alemán desbancó a la Liga como la segunda competición de fútbol con más ingresos, según Deloitte. A la cabeza, cómo no, Inglaterra.
Mientras el Barça ficha a coste casi cero y el Madrid, que la campaña pasada se quedó sin comprar a nadie por primera vez desde 1980, no tiene pensado gastar un euro (Alaba vino tras acabar su contrato con el Bayern) salvo que pueda ejecutar la compra de Mbappé, en Inglaterra el dinero circula con alegría. El City se dejó en un jugador muy prometedor pero aún por confirmarse como Jack Grealish 117 millones, el Chelsea se prepara para pagar unos 110 por Lukaku y el United, tras abonar 85 por Jadon Sancho, desembolsó 50 por Varane al Real Madrid, que se encuentra en modo venta para suavizar los efectos del coronavirus.
El Madrid demanda a Tebas en otro episodio de la guerra civil en los despachos y el dirigente de LaLiga carga contra las “continuas amenazas” de Florentino Pérez
Los euros no corren por las venas del fútbol español. La crisis es muy grave, tanto que la patronal ha acudido a un fondo de inversión para conseguir financiación inmediata. La solución de LaLiga que dirige Javier Tebas fue un acuerdo con CVC, una operación que ha evidenciado dos problemas serios: la demostración de que los clubes, que llevan un año y medio con los estadios cerrados, necesitan liquidez de forma urgente, y la guerra civil en los despachos.


