En un análisis reciente sobre el flujo de remesas hacia México, se ha observado una significativa reducción del 4.6% anual en mayo de 2025. Este descenso contrasta notoriamente con el incremento en las remesas enviadas a tres naciones centroamericanas: El Salvador, Honduras y Guatemala. Mientras México experimenta una caída, El Salvador vio un aumento del 17.7% en comparación con el mismo mes del año anterior, Honduras un asombroso 19.1% y Guatemala un 15.2% superior.
Este fenómeno contrasta con la noción común de que las políticas migratorias de Estados Unidos y el endurecimiento del control fronterizo hayan afectado de manera similar a todos los grupos migrantes. Según el análisis del economista de BBVA Research, Juan José Li Ng, los datos actuales sugieren que las remesas hacia México no han sido significativamente impactadas por estas políticas migratorias. De hecho, entre enero y mayo de 2025, los flujos de remesas a países con distintas circunstancias migratorias han aumentado, aun en contextos donde se presenta un alto porcentaje de migración no documentada.
Li Ng destacó que, hasta este momento, los migrantes mexicanos en Estados Unidos no han sentido de manera aguda estos procesos migratorios, identificando que otros grupos, principalmente de Sudamérica, el Caribe y Centroamérica, han sido más afectados. De los países que enfrentan mayores desafíos migratorios, como Honduras, Guatemala y El Salvador, se ha visto un crecimiento en el envío de remesas, apuntando a un compromiso robusto entre los migrantes y sus familias.
Adicionalmente, otros países con diásporas más regularizadas, como República Dominicana y Colombia, también han observado un aumento en sus remesas, subrayando un patrón interesante en la relación entre la situación migratoria y el flujo de dinero hacia el hogar.
Analizando el comportamiento del migrante mexicano, Li Ng argumentó que la conexión con México tiende a diluirse con el tiempo. Tal conexión se ve influenciada por factores como la reubicación de familiares o cambios en las relaciones personales, lo que puede disminuir su disposición a enviar apoyo financiero a casa.
En este contexto, Jesús González Cervantes del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (Cemla), resaltó que el tiempo que los migrantes llevan en Estados Unidos podría ser un factor determinante para entender los flujos de remesas. Los grupos migratorios centroamericanos, al tener un porcentaje mayor de indocumentados, enfrentan un temor a la deportación que se traduce en un mayor incentivo para enviar remesas y ahorrar.
Es así como la realidad de las remesas ofrece un portal para comprender el panorama migratorio contemporáneo, donde cada grupo enfrenta desafíos únicos, reflejados en la dinámica de envío de apoyo económico a sus países de origen.
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