Por Lya Gutiérrez Quintanilla
Verán, queridos lectores, en este interesante tema que escuché en Chiconcuac, Edomex, perdón, aquí en Cuernavaca intenté buscar desde 2019 que se dio el primer encuentro, repetirlo, obviamente contando con aprobación de organizadores, participantes y del moderador, pero cuando regresé a mi tierra, redacté una petición oficial muy bonita dirigida al titular de la Diócesis, y qué creen, ni respuesta obtuve.
Me extrañó porque nuestro obispo Ramón Castro y Castro es un hombre culto, tanto que es asimismo secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, pero, bueno, ojalá que algún día se dé.
El pensamiento de un gran teólogo, el suizo Hans Küng (1928-2021), quien presidió la fundación Por Una Ética Global, con sede central en Alemania, externó una frase que es muy usada por religiosos de distintas doctrinas y que es tal vez uno de los más grandes logros del Concilio Vaticano II en cuanto a educar para construir la Paz y es la siguiente: “No habrá paz entre los pueblos de este mundo si no hay paz entre las religiones del mundo”.
Destaco también, que uno de los pensamientos universales en los que todos los participantes coincidieron, es: “Trata a los demás como quieras que te traten a ti”.
De entrada, les recuerdo, queridos amigos, que el diálogo interreligioso es la interacción positiva, cooperativa y constructiva entre personas de diferentes tradiciones o creencias religiosas o espirituales, tanto a nivel individual como institucional. Este tipo de diálogos no tiene nada que ver con el Sincretismo, ya que éste último busca una fusión o asimilación en doctrinas distintas cómo sucedió en la Conquista de México, en la que los misioneros hubieron de sustituir con imágenes católicas el culto autóctono a poderosos y temibles dioses y diosas de Mesoamérica para avanzar en la evangelización.
Pero de vuelta a Chiconcuac, fíjense qué choque de distintas culturas se dieron allí: el Sheik islámico creció en las llanuras del Ur de los Caldeos, en Irak. Recuerdo que el Papa Francisco en uno de sus viajes apostólicos por varios países cercanos al rio Tigris (en la antigua Mesopotamia), antes de llegar a su destino que era Bagdad, una ciudad por demás importante para el mundo islámico, tocó parte de una región desértica en donde en silencio realizó una plegaria por todos los que han fallecido buscando un mundo mejor aunque no pertenecieran a la religión católica y ya en Bagdad, presenció un encuentro interreligioso entre las distintas religiones que cohabitan en toda esa zona.
En esa antigua capital, que solo su nombre me remonta a los cuentos de Las Mil y una Noches, se dio tiempo para acudir ante la comunidad cristiana de ese lugar, zona castigada por la violencia yihadista, a dar un mensaje que se basó en pocas palabras en hacer a un lado las armas. Ahí hizo mención del patriarca Abraham o Abrán, un personaje que se encuentra y se respeta por igual en las tres religiones monoteístas presentes en la región: Cristianismo, Judaísmo y en el Mahometismo.
Así las cosas, vean si no tienen importancia esos encuentros interreligiosos como los que se han celebrado en este lugar. Todos los participantes, son a cual más de preparados, por ejemplo el representante del Islam, Seyed Hamed Shegofteth es Maestro en Jurisprudencia y principios islámicos por el Seminario de Estudios Religiosos de la ciudad de Qom, ciudad santa en el islam Chiita en el que habita una etnia originaria de la república islámica de Irán y actualmente es director del Centro Amir al Muminin Islam de México.
Otro de ellos, el Archimandrita que inauguró en 2007 la primera Iglesia Ortodoxa Rusa en la CDMX, “gracias a eso, desde que inició este terrible conflicto entre Rusia y Ucrania, acuden a mí familias de ambos países y a todos recibo y apoyo por igual, porque a los ucranianos y rusos que piden asilo en E.U. les toman sus datos y los regresan a México a esperar un llamado que puede tardar mucho y trabajamos con todos por igual”. Presentes en el evento, dos jóvenes, una rusa y una ucraniana, dando un mensaje de paz. Y el Dharmachar budista, es conferencista y trabaja en la prisión de Santa Martha Acatitla, les enseña a meditar a mujeres violentas, a víctimas de violencia y a personas con VIH.
Y seguimos el próximo lunes.
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