No importa en qué ciudad me encuentre, siempre termina sucediendo un curioso juego olfativo: nombrar ese “terroir” de Le Labo. Hubo un periodo constante en la década de 2010 en que el distrito de Mission en San Francisco olía a hierba, orines de perro y Santal 33. Poco después, paseaba por ciertas esquinas de Brooklyn donde se mezclaban los olores de la basura con el Rose 31. Recientemente, he estado en restaurantes de Los Ángeles donde el aroma a Té Matcha 26 se entrelaza con el perfume del jazmín en las calles, acompañado de un peculiar vino naranja. Todo esto demuestra que las fragancias de Le Labo rara vez se limitan a su esencia; están profundamente enraizadas en el contexto cultural en que las experimentamos.
El último lanzamiento de la marca, una colección de inciensos inspirados en algunas de sus fragancias más emblemáticas, se alinea perfectamente con esta lógica. El aroma de un hogar es tan importante como cualquier sofá o cuadro que se exhiba, ya que ambos reflejan la perspectiva y el gusto personal. Más aún, un buen perfume, especialmente en la concentrada forma de un incienso, puede brindar el ambiente adecuado para diferentes momentos. Puede servir como una pausa reflexiva entre una llamada de trabajo y los planes de cena, energizarte antes de salir una noche de sábado, o ayudarte a relajarte en un perezoso domingo.
Desde su creación en 2006, Le Labo ha comprendido la importancia del aroma en diferentes entornos. Por ejemplo, el primer lanzamiento del popular Santal 26 vino en forma de vela y spray para el hogar. Para su nueva línea de inciensos, presentada recientemente, la marca recurrió a algunas de sus fragancias más icónicas: Santal 26, Ambroxyde 17 y Encens 9. Cada una de estas opciones, al precio de $48, viene presentada en elegantes botellas tipo probeta, elaboradas en colaboración con un taller familiar de doce generaciones en Kioto, empleando técnicas tradicionales japonesas.
Habiendo vuelto de unas vacaciones en las que pasé una cantidad considerable de tiempo disfrutando de inciensos en Kioto, puedo certificar que los inciensos de Le Labo se producen siguiendo el mismo enfoque: son delgados, cortos y delicados, en contraste con las opciones más pesadas que podrías encontrar en un mercado local. Este nuevo lanzamiento innovador de inciensos no solo expande su línea, sino que también reafirma su compromiso con la experiencia sensorial en el hogar.
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