El reciente encuentro en la Cámara de Diputados ha marcado un paso significativo hacia la restitución del invaluable Códice Borbónico, un documento prehispánico de profunda importancia para la comunidad hñahñu (otomí). Esta pieza clave de la cultura mexicana, actualmente resguardada en la Biblioteca de la Asamblea Nacional de Francia, ha sido el foco de atención del parlamentario francés Éric Coquerel durante su visita, quien se comprometió a impulsar una iniciativa de ley destinada a devolver el códice a México.
Acompañado por diputadas del partido Morena y representantes de diversas comunidades indígenas del Valle del Mezquital, en Hidalgo, Coquerel subrayó la relevancia del códice como parte de la herencia cultural y la historia de México. En sus declaraciones, destacó que la permanencia de este manuscrito en el extranjero es comparable a que otro país posea un documento fundamental para Francia, lo que subraya la urgencia de su restitución.
Durante la rueda de prensa, Coquerel expresó: “La reapropiación de su historia, cultura, cosmogonía y ritos es una vocación legítima del pueblo hñahñu y de México”. Este manifiesto busca no solo reconocer el valor del códice, sino también fomentar un diálogo activo entre los partidos de izquierda en ambos países en busca de consensos para la restauración de este tesoro cultural.
Emilia Mendoza, representante de las comunidades originarias, añadió: “El retorno de estos llamados códices, aunque deberían ser llamados ‘tonalás’, representa una esperanza para los pueblos indígenas que se sientan identificados”. La voz de Mendoza resonó en la sala, reflejando el anhelo de las comunidades que ven en la restitución un acto de justicia histórica.
Desde su gestión, el gobierno mexicano ha insistido en la importancia del regreso del códice, una demanda que se remonta al siglo XIX. Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Presidencia, ha destacado previamente los esfuerzos realizados por La Francia Insumisa (LFI) para facilitar este proceso, que se alinea con el acercamiento diplomático entre las naciones al conmemorarse en 2026 el bicentenario de sus relaciones.
Con la mirada puesta en el futuro, esta iniciativa no solo representa una oportunidad única de devolver un fragmento vital de la historia de México, sino que también reitera el compromiso con los derechos culturales de las comunidades indígenas y su legado en la construcción de la identidad nacional.
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