Durante su tercera jornada en Francia, el Papa León XIV se reunió de manera privada con siete víctimas de abusos sexuales clericales en el santuario de Lourdes, marcando un momento histórico en la primera visita oficial de un pontífice al país en casi dos décadas. Este encuentro, que tuvo lugar el 27 de septiembre de 2026, se produce en un contexto delicado para la Iglesia Católica, que ha enfrentado numerosas acusaciones y un creciente clamor por justicia y reparación.
Entre los presentes se encontraba Jean-Marie Delbos, de 80 años, cuya traumática experiencia de abuso en el internado de Notre-Dame de Betharram ha dejado una huella imborrable en su fe. Delbos compartió que, al ser abrazado por el papa, sintió una profunda conexión, describiendo ese instante como “extraordinario”. Este gesto, cargado de simbolismo y dolor, refuerza el compromiso del pontífice con quienes han sufrido en silencio durante años.
En un comunicado emitido por la Santa Sede, se destacó que León XIV agradeció a los sobrevivientes por su “doloroso testimonio”, reafirmando su compromiso de garantizar que el daño que sufrieron no se repita. El papa también expresó su deseo de colaborar en el proceso de reparación, reconociendo la importancia de abordar el problema de manera estructural, no solo individual.
Jerome Guillement, otro de los participantes que ha escrito sobre su experiencia de abuso, subrayó que la dimensión sistémica del problema es fundamental para comprender la magnitud de las agresiones dentro de la institución eclesiástica. En una impactante investigación de 2021 se reveló que aproximadamente 330,000 menores habían sido víctimas de estas agresiones en Francia durante las últimas siete décadas, un dato que ha sacudido los cimientos de la Iglesia.
León XIV también se dirigió a los obispos franceses, instándolos a continuar con las reformas iniciadas para enfrentar el doloroso legado de abuso. Subrayó que el compromiso mostrado ha sido valiente y necesario, aunque reconoció que el camino hacia la sanación y la justicia es largo.
Como parte de los esfuerzos por abordar esta crisis, el obispo de Lourdes, Jean-Marc Micas, tomó la decisión simbólica de cubrir mosaicos dorados en la fachada del santuario, obra del sacerdote Marko Rupnik, quien ha sido acusado de agresiones. Este cambio ha sido valorado por las víctimas como un acto fuerte y valiente en un momento que requiere cambios significativos.
Durante la jornada, el papa también abordó el controversial tema de la eutanasia, legalizada recientemente en Francia. Con firmeza, rechazó la idea de causar la muerte bajo el pretexto de una falsa compasión, afirmando que lo que es legal no siempre es moral.
La visita papal a Lourdes, uno de los principales destinos de peregrinación católica del mundo, concluirá en Metz, donde se prevé que el pontífice hable sobre la paz en Europa, continuando así su labor en un momento crucial para la Iglesia y sus fieles.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


