En el corazón de Silicon Valley, la narrativa de las startups sigue un guion bien definido: detectar una idea prometedora, vender una parte de la empresa para atraer capital de riesgo, realizar ventas, recaudar más fondos y nuevamente vender, hasta el ansiado momento de salir a bolsa o conseguir una adquisición millonaria. Sin embargo, un enfoque alternativo plantea una interesante reflexión: ¿y si, en lugar de entrar en una constante búsqueda de financiamiento, se priorizara el crecimiento sostenible y rentable?
Pukar Hamal, fundador y CEO de SecurityPal AI, es un claro ejemplo de este pensamiento innovador. Después de levantar $21 millones en su ronda de serie A en 2021, se encontró al borde de la quiebra un año después. Hamal, quien ya había vivido la experiencia de recaudar fondos sin tener un producto completamente validado en su empresa anterior, decidió entonces adoptar una estrategia distinta para su nueva startup.
A diferencia de muchos emprendedores que persiguen capital antes de establecer una base sólida de clientes, Hamal esperó a alcanzar un millón de dólares en ingresos anuales antes de realizar su primera y única recaudación de fondos. Esto no solo le permitió validar su producto en el mercado, sino también establecer una sólida base de clientes, incluidos nombres reconocidos como Airtable y Figma.
En 2022, la situación se tornó crítica: el aumento de las tasas de interés impactó severamente el mercado de capital de riesgo, dificultando la posibilidad de conseguir más fondos. Consciente de que su empresa estaba a solo 14 meses de la quiebra, Hamal tomó decisiones difíciles, que incluyeron reducir costos significativamente, incluso enfrentándose a la dolorosa necesidad de despedir a empleados. Este momento sirvió como una llamada a la acción, enfocándose en alcanzar la rentabilidad y en extender la duración de su capital.
A pesar de que en 2025 el capital de riesgo vuelve a fluir, especialmente hacia startups enfocadas en inteligencia artificial, Hamal ha decidido no buscar nuevas rondas de inversión. Aquel capital, sostiene, viene con una serie de expectativas y presiones que pueden comprometer la integridad de la empresa. Su experiencia le ha enseñado que, en el mundo del capital de riesgo, a menudo se privilegia el crecimiento rápido sobre la mejora de los márgenes de ganancia.
La filosofía de Hamal se centra en promover un crecimiento “duradero”. Este enfoque implica no apresurarse hacia las ventas para evitar que los clientes se sientan abrumados y abandonen el producto cuando llega el momento de renovación. Aunque podría parecer ventajoso optar por un crecimiento rápido, Hamal ha observado que un aumento moderado en los ingresos puede traducirse en márgenes de ganancia más saludables y en una mejor gestión del flujo de efectivo.
No obstante, Hamal no desestima el papel del capital de riesgo. Reconoce que algunas empresas pueden necesitar buscar continuamente fondos para sostener su crecimiento. Él mismo no cierra la puerta a una futura recaudación para SecurityPal; más bien, aboga por que otros emprendedores consideren alternativas menos convencionales y más sostenibles.
En un mundo donde el capital de riesgo y el crecimiento rápido son la norma, la narrativa de Hamal ofrece una perspectiva refrescante, invitando a otros a pensar de manera más estratégica sobre su camino hacia el éxito y la sostenibilidad a largo plazo.
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