En un giro significativo en el ámbito político y social de Venezuela, el empresario hispanovenezolano Uaiparu Güerere López fue liberado el pasado 28 de marzo de 2026, después de haber estado encarcelado durante casi tres años en la temida cárcel del Rodeo 1. Durante su reclusión, que estuvo bajo el control de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), Güerere López experimentó un proceso desgarrador y aterrador.
De acuerdo con su familia, el empresario, que residió en España desde 2017, regresó a Venezuela con la intención de finalizar la venta de una propiedad. Sin embargo, su viaje pronto se transformó en una pesadilla. Tras acudir a una comisaría en Caracas al sentir que era seguido, fue arrestado por agentes de la DGCIM, quienes lo mantuvieron en un estado de desaparición forzada durante 38 días.
La situación de Güerere López resalta la manipulación y extorsión que muchas veces enfrentan los ciudadanos por parte de los cuerpos de seguridad del Estado, que han creado un sistema de opresión y enriquecimiento ilícito a costa de los detenidos. La extorsión económica operada por la DGCIM ha convertido a muchos inocentes, como este empresario, en víctimas de la creciente represión del régimen.
En el Rodeo 1 aún se encuentra otro hispanovenezolano, Fernando Noya, quien es parte del notorio caso Gedeón, uno de los casos más importantes para Diosdado Cabello, un alto funcionario de la represión chavista. Noya lleva más de seis años encarcelado en distintas prisiones, incluidas el Helicoide y el Rodeo 1.
Otros casos destacados de ciudadanos hispanovenezolanos presos son los de Jorge Alayeto y dos mujeres, María Auxiliadora Delgado y Karen Hernández, quienes también esperan la implementación de una confusa Ley de Amnistía que les permita recuperar su libertad.
Hasta ahora, cuatro ciudadanos nacidos en España y doce que poseen doble nacionalidad han recuperado su libertad. Entre ellos se encuentran los turistas vascos Andrés Martínez Adasme y José María Basoa, acusados erróneamente de ser agentes de inteligencia, así como el marinero canario Miguel Moreno Dapena y el valenciano Ernesto Gorbe, quienes ahora disfrutan de su libertad en España.
Sin embargo, se estima que cerca de 500 presos políticos permanecen en las cárceles chavistas, a pesar de que el proceso de liberación comenzó el 6 de enero de 2026. Desde Washington, se ordenó a Delcy Rodríguez, la presidenta encargada, que cerrara la cárcel del Helicoide y liberara a los presos políticos, que sumaban más de mil en aquel momento.
La líder opositora Catalina Ramos, quien pasó nueve meses en el Helicoide, señaló que el poder que sienten los chavistas en prisión puede llegar a ser intoxicante, utilizando métodos que van más allá de la violencia física, como la tortura psicológica, para mantener control sobre los detenidos.
Esta serie de liberaciones es un reflejo de la lucha por los derechos humanos en Venezuela, pero aún queda un camino largo por recorrer para alcanzar justicia y libertad en un país donde la represión sigue siendo una cruda realidad.
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