Juan Carlos Sánchez Magallán
La ONU decretó en 1993 la celebración del Día Mundial de Libertad de Prensa, evaluando su independencia y los ataques de que es víctima. Ciertamente, los periodistas, en todas sus actividades y categorías, somos incómodos por las constantes opiniones respecto de las actividades que realizan algunos gobernantes y empresarios.
La libertad de prensa es uno de los derechos más importantes, pues, junto al de expresión, escritura y tránsito, constituye lo más preciado para las sociedades. La información es fundamental para los seres humanos, es un bien necesario para el sano desarrollo del género. El periodismo está bajo asedio, pues al ser valiente e imparcial molesta mucho a quienes ejercen el poder en todas sus expresiones.
Reporteros sin fronteras publicó el ranking mundial de inseguridad para los medios de comunicación. En Europa, la situación para los periodistas ha empeorado, sobre todo en los países nórdicos. Hungría perdió 14 posiciones respecto del año pasado.
Turquía se mantiene en el lugar 157, señalan que es la mayor prisión del mundo para los profesionales de la comunicación, pues 68 reporteros están actualmente en la cárcel; España está en el lugar 28; Venezuela, en el 148, y en el último peldaño está Corea del Norte.
Gracias a internet, los periodistas tenemos una gran multiplicidad de información, realizamos nuestro trabajo con mayor agilidad y mejor sustento, teniendo posibilidad de checar nuestras fuentes, enviar nuestras notas y editar nuestros artículos desde cualquier parte del mundo. En sólo algunos minutos, gracias a las tecnologías de la información, nuestras posibilidades de libertad de expresión se han incrementado; ciertamente, todas las personas con acceso a internet dan a conocer sus opiniones, hechos de interés general y crear su propio medio de comunicación, lo que provoca que estemos inundados de información buena, regular y mala, según el criterio de la audiencia. Hacer periodismo es una gran responsabilidad, pues la infodemia y toxicidad han invadido a muchos periodistas por diferentes circunstancias, como la pandemia de covid-19, la pérdida de vidas, empleos, inseguridad e inflación. Ingresos escasos y todos los precios al alza, consecuencia de la guerra europea y el aislamiento de 30 ciudades chinas.
Datos publicados por Excélsior refieren las tendencias digitales. Existen 2,570 millones de usuarios móviles en todo el mundo (67.1% de la población), según Hootsuite y We Are Social, el 60% de los habitantes del globo estamos conectados a internet y a plataformas, el 55%; WhatsApp es la plataforma social favorita (24%), seguida de Facebook (22%) e Instagram (18%).
Con la consolidación de las redes sociales, el número de usuarios se ha elevado, se estima que, en la actualidad, el 78% de la población nacional tiene acceso a redes sociales, que equivale a que 102.5 millones de personas están inmersas y activas en conversaciones digitales.
El ecosistema informativo ha crecido: Facebook line, Instagram line, Periscope, Instagram historias, videos breves, segmentos en Twitter (en hilo), a manera de ejemplo. Existen 300 millones de historias al día en Instagram y 100 millones de videos al día en Facebook para dimensionar la influencia masiva del periodismo digital, según especialistas.
Los contenidos de narrativas deben ser ciertos, serios y responsables, pues la lucha por ganar audiencias es feroz.
Sin embargo, éstas merecen el mayor de nuestros respetos, mostrando contenidos de calidad y de interés, pues sucede mucho que hay afirmaciones falsas que se dan cuando la gente está hambrienta de información, o bien, constantemente se muestran imágenes falsas de eventos sacados de contexto en tiempo y lugar, además de declaraciones de quien o quienes participan, dejando de ser actuales, con el evidente propósito de generar confusión e indignación en las audiencias y, evidentemente, denostar a políticos de muchas naciones, incluidos sus presidentes. ¿O no, estimado lector?
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