LibreOffice ha intensificado su lucha contra Microsoft, especialmente en lo que respecta a sus controvertidas prácticas comerciales. Recientemente, el proyecto comunitario ha vuelto a señalar las implicaciones de migrar a Windows 11, uno de los tantos frentes que ha abierto. En una publicación en su blog, The Document Foundation acusó a Microsoft de utilizar formatos de archivos complejos como estrategia para crear dependencia hacia su suite ofimática.
Según LibreOffice, Microsoft 365 emplea estructuras de XML “innecesariamente complicadas”, un método que, según argumentan, busca restringir la interoperabilidad y mantener cautivos a los usuarios. Esta crítica se centra en el formato de archivo conocido como Office Open XML (OOXML), utilizado en aplicaciones como Word, Excel y PowerPoint desde su adopción en 2006. LibreOffice expone que los documentos .docx, .xlsx y .pptx son, en esencia, archivos ZIP que contienen capas múltiples de XML, todas ellas repletas de etiquetas difíciles de interpretar.
LibreOffice explica que esta complejidad no es accidental. Se describen características como una estructura de etiquetas anidadas, una cantidad excesiva de elementos opcionales, convenciones de nombres poco intuitivas, y una falta general de documentación clara. Todo esto contribuye a hacer que la interacción con estos formatos sea monumentalmente difícil para desarrolladores y usuarios por igual.
El uso de OOXML, según LibreOffice, es una táctica deliberada para consolidar el control de Microsoft sobre el mercado. Se usa una analogía ferroviaria: aunque las vías pueden ser accesibles para otros trenes, el sistema de control que impone Microsoft es tan intrincado que solo ellos pueden ofrecer servicios eficientes. “En teoría, cualquier persona podría construir un tren que funcione en estas vías, pero las especificaciones son tan complicadas que solo el fabricante principal tiene la capacidad de operar”, señala la fundación.
No es la primera vez que se manifiestan preocupaciones sobre el formato OOXML. Desarrolladores y defensoras del software libre han criticado a Microsoft por dificultar el trabajo. Richard Stallman, figura prominente en esta lucha, ya había compartido en un ensayo su descontento con los formatos cerrados de Word y sus repercusiones en la seguridad y la interoperabilidad. Expresó que es frustrante cuando se asume que todos los usuarios deberían usar Word y se les solicita enviar documentos en un formato que limita las opciones.
Las acusaciones de LibreOffice surgen en un contexto en el que varios gobiernos han decidido alejarse de Microsoft, buscando independencia en sus infraestructuras tecnológicas. Ciudades de naciones como Alemania, Dinamarca y Suecia han comenzado a adoptar soluciones de código abierto, motivadas por la necesidad de no depender de una sola empresa para manejar sus datos.
La situación actual resalta las luchas en curso entre las alternativas de software libre y los gigantes tecnológicos, un conflicto que promete continuar evolucionando a medida que el panorama digital cambie.
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