En un mundo donde el arte ha sido absorbido por la economía neoliberal, surge un concepto innovador que desafía esta tendencia: el arte útil. Este enfoque no se limita a la estética, sino que busca devolver al arte su función social y transformadora. Se ha popularizado gracias a iniciativas internacionales desde 2010 y la influencia de pensadores como John Byrne, profesor en la Universidad John Moores de Liverpool.
La premisa de este nuevo enfoque es contundente: el arte, tal y como lo hemos conocido desde el siglo XVIII, se ha vuelto inútil. Esta afirmación proviene de un contexto donde el arte está regulado por el gobierno y patrocinado por el comercio, transformándose en un mero producto dentro de la circulación de mercancías. En este entorno, artistas y museos se han vuelto esclavos de la economía de pequeños trabajos, y lo que alguna vez fue un espacio de expresión se convierte en un recurso estético vacío.
Una de las piedras angulares del arte útil es la idea de “resistencia microcolaborativa”. A través de proyectos como la Asociación de Arte Útil y el Museo de Arte Útil del Van Abbesmuseum en Eindhoven, han surgido nuevas formas de participación y creación. Este enfoque ha sido potenciado por artistas como la cubana Tanya Bruguera, quien ha impulsado una serie de iniciativas que apuntan a redefinir el concepto de museo como un espacio de interacción y utilitarismo social.
En este viaje hacia lo útil, se ha visto un evidente resurgimiento de las ideas de John Ruskin, un crítico de arte victoriano que abogó por el arte como herramienta de cambio social. En 2019, proyectos como “Una Alegría para Siempre” reflejaron esta conexión entre la teoría y la práctica, reintegrando el arte en la vida comunitaria.
¿Qué significa, entonces, el arte útil en la práctica? A menudo se manifiesta en proyectos concretos que resuelven problemas locales, como la adquisición de un pub comunitario por parte de Grizedale Arts en el norte de Inglaterra, convirtiéndolo en un centro social. Este tipo de arte no es representativo de algo más grande; es la misma dimensión del problema que aborda.
Un evento que captó la atención global fue la documenta 15 de Kassel en 2022, organizada por la colectiva indonesia ruangrupa. Este evento, aclamado y criticado a partes iguales, encarnó el núcleo del arte útil, creando un espacio de colaboración e interacción en donde se retó el status quo del arte contemporáneo.
A pesar de los desafíos y la controversia, el arte útil se presenta como una respuesta seria a un sistema hegemónico que ha separado el arte de la vida cotidiana. Con una visión crítica y una apuesta por la colaboración, abre nuevos horizontes en la interacción social y cultural.
El arte, al reconfigurarse como herramienta, tiene el potencial de invocar un cambio significativo en la sociedad. Si buscamos revitalizar la conexión entre arte y vida, el camino hacia el arte útil se presenta como una respuesta viable en la actual fragmentación de nuestras experiencias estéticas.
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