En un artículo reciente se aborda la cuestión de cómo se denominan los libros cuyas páginas están pegadas entre sí. Este tipo de libros, en los que las hojas están unidas y no pueden separarse fácilmente, se conocen comúnmente como “libros cerrados”.
Estos libros cerrados representan un desafío para aquellos interesados en su contenido, ya que requieren un cuidadoso manejo para poder acceder a la información impresa en sus páginas. Aunque pueden resultar frustrantes para algunos lectores, también se consideran una forma única de preservar la integridad de la obra.
La técnica de encuadernación que se utiliza para crear libros cerrados es conocida como “cosido japonés” o “encuadernación oriental”, caracterizada por la unión de las hojas mediante un hilo que atraviesa el lomo de la obra. Esta técnica, proveniente de la tradición japonesa, confiere al libro una apariencia distintiva y ayuda a mantener las páginas unidas de manera segura.
En definitiva, los libros cerrados representan una interesante variante dentro del mundo editorial, que pone a prueba la destreza del lector y ofrece una experiencia única en la exploración de su contenido. A pesar de las limitaciones que puedan presentar, estos libros nos invitan a apreciar la diversidad de técnicas y estilos de encuadernación que enriquecen el universo de la literatura.
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