El 21 de junio se celebra el Día del Padre en México, y con esta conmemoración, el tema de las licencias de paternidad vuelve a hacerse relevante. A pesar de la creciente discusión sobre corresponsabilidad en el cuidado de los hijos, el país se encuentra rezagado en comparación con naciones que han implantado políticas más comprensivas.
Según la Ley Federal del Trabajo, los hombres en México tienen derecho a solo cinco días laborales de licencia con goce de sueldo por el nacimiento o adopción de un hijo. Este permiso es obligatorio para los empleadores, pero su costo es completamente absorbido por las empresas, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta carga. En contraste, la licencia de maternidad otorga 12 semanas—equivalentes a 84 días naturales—financiadas a través del sistema de seguridad social, lo que evidencia una notable disparidad.
A nivel mundial, el informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) destaca que 131 de 193 países disponen de alguna forma de licencia de paternidad, y más del 58% de estos países ofrecen permisos que superan los cinco días que reconoce la legislación mexicana. Estas licencias no solo permiten a los padres involucrarse en el cuidado de sus hijos sin un impacto negativo en sus ingresos, sino que también promueven una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares.
Uno de los desafíos más significativos es la falta de información sobre el uso de estos derechos. Mientras el IMSS reportó más de 211,000 certificados de maternidad en 2025, no hay registros públicos sobre las licencias de paternidad, lo que dificulta conocer cuántos hombres realmente aprovechan esta prerrogativa y complica la formulación de políticas públicas basadas en datos concretos.
A pesar de que la legislación federal siga limitando las licencias a cinco días, algunos estados han decidido ampliar los permisos. Baja California Sur se destaca al ofrecer hasta 84 días de licencia a empleados del sector público estatal, aunque este beneficio no se extiende a trabajadores del sector privado.
El IMCO ha propuesto tres alternativas para fortalecer este derecho en México. La primera es mantener los cinco días actuales, pero financiar los permisos mediante la seguridad social, con un costo anual estimado en 1,658 millones de pesos. La segunda sugerencia consiste en ampliar la licencia a 15 días con goce de sueldo, alineando al país con el promedio de la OCDE, lo que costaría aproximadamente 4,974 millones de pesos anuales. Finalmente, la tercera opción propone crear una licencia parental compartida, una modalidad que ya se utiliza en varios otros países.
Ampliar las licencias de paternidad podría ser un paso importante hacia la reducción de las brechas de género en el mercado laboral y en el hogar, fomentando una participación más activa de los hombres en las tareas de cuidado. Sin embargo, el IMCO subraya la necesidad de considerar la sostenibilidad financiera de cualquier reforma, la alta tasa de informalidad laboral en el país y la creación de mecanismos que aseguren que los trabajadores realmente ejerzan su derecho.
Quince años después de que se incorporó el permiso de paternidad a la legislación, el debate continúa. Este Día del Padre, la reflexión se centra no solo en reconocer la existencia de este derecho, sino en cuestionar si los cinco días actuales son suficientes para atender las necesidades de las familias contemporáneas. La demanda por un cambio es clara, y la oportunidad de avanzar hacia un modelo más equitativo está sobre la mesa.
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