Un juez ha condenado recientemente a 14 años de prisión a Armando Escárcega, conocido como “El Patrón”, quien fue identificado como el líder de la banda responsable del atentado contra el periodista Ciro Gómez Leyva en diciembre de 2022. La sentencia se dictó por tentativa de homicidio y se añadió una multa de aproximadamente 45,000 pesos. Este fallo forma parte de un proceso judicial más amplio que ha resultado en un total de siete condenas relacionadas con el ataque.
El incidente ocurrido el 15 de diciembre de 2022 tuvo lugar cuando Gómez Leyva regresaba a casa tras presentar su noticiero en Imagen Televisión. La agresión se llevó a cabo en Coyoacán, al sur de Ciudad de México, donde dos hombres a bordo de una motocicleta lo perseguían. Uno de ellos disparó en su dirección, aunque el periodista resultó ileso gracias a que su vehículo estaba blindado. La respuesta de Gómez Leyva a la sentencia fue contundente, resaltando que con la condena de “El Patrón” se cierra el círculo de responsabilidad del grupo conocido como la “célula de ejecución”.
El juez Edmundo Manuel Perisquia destacó en su dictamen la gravedad de los delitos cometidos por Escárcega, señalando su participación en homicidio calificado en grado de tentativa y asociación delictuosa agravada. En el transcurso de la investigación, se han llevado a cabo 14 detenciones, incluyendo a otros miembros de la banda que, en un proceso abreviado, recibieron penas menores.
Entre los condenados se encuentran Héctor Martínez, alias “El Bart”, quien fue sentenciado a la misma pena que Escárcega, y Pedro Gómez, “Pool”, quien cumplirá 12 años por su participación en el ataque. En una conversación desde prisión, El Bart afirmó que, de tener la oportunidad, volvería a intentar el ataque, manifestando una actitud desafiante hacia las consecuencias de sus acciones.
A pesar de estas condenas, Gómez Leyva ha expresado su constante temor al regresar a México, donde reside actualmente, al señalar que el riesgo nunca desaparece mientras grupos delictivos, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, permanezcan activos. Este entorno peligroso y las amenazas a su vida son un recordatorio de la violencia que enfrenta el periodismo en el país.
El cierre de este caso es un paso significativo en la lucha contra la impunidad en México, aunque la preocupación persiste entre los comunicadores, que continúan enfrentando amenazas en su labor informativa. La condena de Escárcega y sus cómplices refuerza la importancia de la justicia en un contexto donde la violencia y el crimen organizado son un desafío constante para la sociedad.
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