Un líder indígena brasileño ha levantado la voz en contra del patrocinio que la Science Museum de Londres ha recibido de BP, justo antes de inaugurar una nueva exposición que aborda la crisis climática en América Latina. Ninawa Huni Kui, representante del pueblo Huni Kui (Kaxinawá) de Acre, Brasil, y defensor conocido de los derechos indígenas y la justicia ambiental, ha calificado este apoyo financiero como “fondos sucios, manchados de sangre”, refiriéndose a los daños causados a comunidades enteras por las acciones de las compañías petroleras.
La exhibición, titulada Water, Pantanal, Fire, se centra en el Pantanal, una vasta y rica región de humedales compartida por Brasil, Paraguay y Argentina. Este ecosistema extraordinario enfrenta serias amenazas debido a la deforestación, la agricultura intensiva y el cambio climático, que han provocado sequías y incendios devastadores en los últimos años. No obstante, la participación de BP ha generado críticas, ya que la compañía sigue una estrategia de “todo por el petróleo y el gas”, lo que incluye proyectos de perforación en sitios recientemente descubiertos off-shore de Brasil que podrían afectar gravemente a los ecosistemas marinos.
Savio Carvalho, director de campañas en Brasil de la ONG 350.org, ha señalado que es contradictorio que un museo de ciencias, respaldado por BP, realice eventos sobre los impactos climáticos mientras normaliza a una empresa cuyo modelo de negocio depende de expandir los combustibles fósiles. Carvalho enfatizó que los proyectos de BP, tanto pasados como propuestos, podrían tener consecuencias devastadoras para los ecosistemas y las comunidades, desde el Pantanal hasta las costas.
La exposición es parte de la Temporada de Cultura Reino Unido/Brasil, que incluye un panel de discusión sobre el papel de los museos en la conformación de percepciones públicas sobre el cambio climático. Iniciativas como estas buscan resaltar los efectos del cambio climático en Brasil, a menudo a través de poderosas imágenes y exposiciones. Sin embargo, el apoyo continuo a BP y sus prácticas ha llevado a una creciente demanda por parte de diversas organizaciones para que la Science Museum reevalue sus alianzas.
Además, más de 400 educadores y científicos han firmado un boicot contra el museo, pidiendo la cancelación de viajes escolares hasta que se terminen los acuerdos con BP y Adani, ambos gigantes de la producción de combustibles fósiles. Desde julio de 2025, la National Education Union ha instado a maestros y escuelas a “pausar” esos viajes. Hasta la fecha, al menos 30 escuelas han decidido no visitar el museo, mientras que 500 padres han enviado cartas instando a sus instituciones a unirse a esta boicot.
En respuesta a las críticas, un portavoz de la Science Museum Group ha defendido la relevancia de involucrar al público en la ciencia del cambio climático, resaltando que, como institución pública parcialmente financiada, dependen de donaciones y patrocinios para cumplir su misión de inspirar y educar.
El conflicto entre la necesidad de recursos y el deseo de promover la justicia ambiental ilustra dilemas persistentes en el mundo académico y cultural contemporáneo. La intersección de la ciencia, la política y el activismo ambiental seguirá siendo un tema crucial en los años venideros, a medida que más voces se levanten en defensa de un futuro sostenible y equitativo.
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