La tensión entre Irán y Estados Unidos ha alcanzado un nuevo pico en medio de un contexto bélico tenso. Mojtaba Khamenei, líder supremo del régimen iraní, lanzó una advertencia contundente insistiendo en que Washington recibirá una “lección inolvidable” tras la reanudación de ataques cruzados, al mismo tiempo que acusó a Donald Trump de haber incumplido un acuerdo firmado el 17 de junio.
Khamenei sostiene que Estados Unidos está intentando “incitar a la guerra”. Alega que las “violaciones” del acuerdo son prueba del desprecio del presidente estadounidense por los compromisos internacionales. El líder iraní enfatizó la necesidad de unidad interna y exhortó a su nación a no mostrar debilidad ante el “enemigo”.
En un mensaje divulgado a través de medios estatales, Khamenei indicó que la “querida nación iraní y el frente de la resistencia” están listos para ofrecer enseñanzas al “enemigo estadounidense”. Criticó a Washington por incumplir el alto el fuego acordado en el memorando de entendimiento, señalando que las repetidas irregularidades evidencian la nulidad de la firma del mandatario norteamericano.
Por motivos de seguridad, y tras el fallecimiento de su padre y predecesor, Ali Khamenei, en un bombardeo conjunto de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Khamenei anunció que no se presentará en público hasta que la situación se normalice. Esta decisión también le llevó a no asistir a los funerales públicos de su padre.
Kazem Qaribabadi, viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, anunció la suspensión formal del memorando de entendimiento, conocido también como el Memorándum de Islamabad, declarando que Irán no aplicará más sus compromisos. “Estamos ocupados defendiendo nuestro país”, afirmó Qaribabadi. La suspensión del alto el fuego se produce en un contexto de recientes hostilidades, tras un acuerdo que había sido sellado con la intención de reducir la violencia.
Esmail Baqaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, denunció ataques estadounidenses contra instalaciones civiles. Mencionó en particular un bombardeo reciente que sufrió la Torre de Vigilancia Marítima de Chabahar, y subrayó que otros ataques afectaron instalaciones eléctricas y plantas de desalinización, dejando a 10,000 personas sin acceso a agua potable.
Por otro lado, Irán ha llevado a cabo represalias, afirmando que uno de sus ataques alcanzó la base militar jordana de Muwaffaq Salti, resultando en la muerte de al menos dos soldados estadounidenses.
Mientras tanto, Bahréin ha confirmado ataques contra infraestructuras civiles críticas, aunque no proporcionó detalles extensos. Kuwait también denunció haber sido blanco de ataques a su red eléctrica y a instalaciones de agua, mientras que Arabia Saudita no ha sido mencionada en este contexto.
El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) ha condenado las acciones de Irán como “crímenes de guerra”, instando a Teherán a rendir cuentas por la violencia que ha causado heridas a trabajadores civiles y daños en instalaciones esenciales en varios países árabes. Su secretario general, Jassim al Budaiwi, enfatizó que estos ataques solo servirán para agravar la inestabilidad regional y manifestó su apoyo a las medidas que los países afectados adopten para proteger su soberanía y seguridad.
Este clima creciente de agresiones en la región ilustra una crisis que podría escalar aún más, llamando a la calma y a un diálogo que evite futuras confrontaciones.
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