La figura de la pintora abstracta Lilia Carrillo (1930-1974) ha comenzado a resurgir en el panorama artístico, gracias a una reciente exposición titulada Lilia Carrillo. Todo es sugerente, que se exhibe en el Museo del Palacio de Bellas Artes, donde la artista regresa después de más de cinco décadas. Esta muestra, curada por Daniel Garza Usabiaga, presenta más de 100 obras que incluyen aspectos poco conocidos de su trayectoria como ilustradora, escenógrafa y diseñadora de vestuario para el teatro de vanguardia.
Carrillo, nacida en la Ciudad de México, estudió pintura bajo la dirección de Manuel Rodríguez Lozano y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, graduándose en 1951. Su carrera se desarrolló durante más de 20 años, alcanzando reconocimiento tanto a nivel comercial como institucional. Su mural La ciudad desbordada, impureza del aire (1969) fue uno de los puntos destacados de su carrera, expuesto en el Pabellón Mexicano durante la Feria Mundial de Osaka 70.
Sin embargo, su trágica muerte a los 43 años ha llevado a un cierto olvido de su obra. Garza Usabiaga se pregunta sobre las razones detrás de este fenómeno, señalando la poca visibilidad que las mujeres artistas enfrentaron en los circuitos institucionales del arte a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Aunque en la década de 1990 se organizó una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo en Monterrey y se publicó un libro exitoso sobre su obra, ese reconocimiento no logró mantener su legado vivo.
La exposición actual abarca su transición del realismo a la abstracción, destacando su enfoque gestual y lírico en contraste con otros artistas de su época. Además, se ha descubierto que su trabajo abarca un rico uso del collage, incorporando objetos y materiales diversos en su práctica artística. A pesar de ello, carrillo cuenta con escasas obras en colecciones públicas, lo que ha dificultado su difusión y reconocimiento.
Uno de los elementos que ha captado la atención del público es su mural para Osaka, que no solo evoca temáticas de polución ambiental, sino que también sugiere una crítica a la violencia estatal de la época, especialmente vinculada a eventos de 1968 en la Ciudad de México.
La exposición también presenta el cortometraje Mural efímero (1968), que retrata el proceso de creación del mural en Ciudad Universitaria, aunque Lilia no aparece en él. Además, fue cofundadora del Salón Independiente, demostrando su compromiso con las problemáticas sociales de su tiempo.
A través de esta muestra, Garza Usabiaga busca ofrecer a las nuevas generaciones una perspectiva fresca sobre Carrillo, resaltando que aún queda mucho por investigar y descubrir sobre su vasta producción. Las descripciones de quienes conocieron a Lilia la retratan como una mujer inteligente, reflexiva y con un temperamento contemplativo.
La exposición permanecerá abierta hasta el 8 de febrero de 2026, brindando la oportunidad de redescubrir a esta artista excepcional que, a pesar de su olvido, sigue resonando en la historia del arte contemporáneo.
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