Los automóviles en las ciudades europeas son más pequeños que nunca, y la creciente preferencia por microcoches ha llevado a los vehículos icónicos italianos, conocidos como “pot de yaourt”, a ceder espacio a pequeños coches eléctricos provenientes de China. La famosa marca Smart, que solía representar la esencia de los ultracompactos, ha trasladado su producción a territorio chino, reflejando una tendencia marcada por la industrialización en Asia.
En medio de este panorama, la startup española Liux se propone hacerse un hueco en un mercado altamente competitivo con un pequeño coche eléctrico diseñado en torno a la sostenibilidad. Siguiendo el ejemplo del Microlino suizo, Liux está trabajando en su modelo, el Liux Big. Aunque su nombre puede inducir a confusión, ya que evoca una gran dimensión, su diseño está pensado para facilitar el aparcamiento en perpendicular al bordillo. Sin embargo, el nombre también refleja las ambiciones desmesuradas de un equipo que opta por caminos inesperados.
Antonio Espinosa de los Monteros, cofundador de Liux, ha declarado que la idea de un coche europeo no es más que un mito, revelando la filosofía de una empresa que pretende priorizar la sostenibilidad en su enfoque. A pesar de haber establecido la primera planta automotriz en España en más de tres décadas, Liux ha llegado a la conclusión de que una cadena de suministro completamente independiente es inalcanzable. En cambio, buscan navegar esta realidad con la sostenibilidad como norte.
El diseño del Liux Big también destaca por su fabricación. Aunque las baterías no son producidas en Europa, el sistema permite la recarga en casa, incluso utilizando energía generada por paneles solares. Este vehículo está concebido para ser fácil de mantener y diseñado para contrarrestar la obsolescencia programada típica de los coches contemporáneos. Su carrocería de fibra está construida a partir de un biocompuesto de lino innovador, lo que permite su extracción y reciclaje al final de su vida útil.
Espinosa enfatiza que “el reciclaje no es solo un concepto de laboratorio” y que la forma en que se construye un producto es crucial para que sea reciclable. Con su experiencia en sostenibilidad, Liux busca demostrar que la circularidad real es posible.
Sancho, su cofundador, aporta su expertise en la ingeniería de vehículos eléctricos que pueden competir con modelos de combustión. Antes de Liux, presentó el supercoche híbrido Bóreas en las 24 Horas de Le Mans 2017. Después de desavenencias con sus socios, unió fuerzas con Espinosa para fundar la startup.
El primer prototipo de Liux, llamado Animal, integró su experiencia compartida, siendo un SUV totalmente eléctrico fabricado con materiales reciclados o de origen vegetal. Sin embargo, pronto decidieron redirigir sus esfuerzos hacia un coche más pequeño para aumentar sus posibilidades de homologación.
A medida que se acerca 2026, Liux ha obtenido la homologación necesaria para el Liux Big, que tiene previsto salir a la venta en la primera mitad del año siguiente. Con una plantilla creciente de 65 empleados, la empresa se prepara para aumentar su producción en tres plantas en España, incluida una en Azuqueca de Henares.
La planta de Liux es pequeña y se adhiere a los principios de “gestión esbelta” de Toyota, realizando solo los últimos pasos del proceso de producción. No obstante, la capacidad prevista es llegar a producir hasta 20,000 vehículos al año para 2030.
Aunque aún es pronto para evaluar la demanda, más de 7,500 personas se han inscrito en la lista de espera para el Liux Big. El perfil más común de los interesados es de habitantes urbanos entre 55 y 60 años, y se prevé que el modelo funcione como un segundo coche en muchos hogares.
Si bien esto podría limitar la idea de que los microcoches puedan desafiar la propiedad tradicional de vehículos, Liux se muestra abierta a colaborar con empresas que gestionan flotas B2B y exploraciones para la autonomía del vehículo.
Liux Big podría representar una opción más sostenible y accesible, con un precio que se espera esté por debajo de €18,000 (aproximadamente $21,000) antes de subsidios, situándose en la parte alta del rango para microcoches. La compañía ha encontrado formas innovadoras de maximizar capacidad y rendimiento dentro de las restricciones de tamaño y peso en su categoría.
A través de diversas estrategias, Liux ha logrado incluir un maletero de 260 litros, mientras se esfuerza por asegurar que la experiencia de conducción se asemeje más a la de un coche convencional y no a un vehículo de dos ruedas. La seguridad también es una prioridad, evitando marcos demasiado ligeros que podrían comprometer la integridad en caso de impacto.
Aun en su etapa inicial, el Liux Big se presentan en dos versiones: 15 kWh y 20 kWh, además de estar trabajando en una versión de carga. Con una inversión de €16 millones, Liux planea llevar al mercado la versión urbana mediante asociaciones con concesionarios en toda Europa.
En su showroom, Liux se prepara para ofrecer una experiencia de compra única, incorporando decisiones estéticas que podrían diferenciar a la marca de sus competidores chinos. Tal vez, la noción de un coche europeo todavía tenga espacio para florecer.
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