El Real Madrid y Liverpool volverán a cruzarse en octavos de la Champions después de protagonizar la última final, con victoria para los blancos (1-0) gracias a un Courtois inabordable, y a una asistencia de Valverde rematada por Vinicius, la alianza que se inauguró esa noche en París y ha seguido produciendo esta temporada. Será el tercer enfrentamiento entre blancos y reds en las últimas seis ediciones, y en todas salió vencedor el equipo español, para tortura de Mohamed Salah. También en la final de 2018 en Kiev (3-1) y en cuartos de la 2020-21 (3-1 en Valdebebas y 0-0 en Anfield).
Los muchachos de Jürgen Klopp eran uno de los dos principales rivales a evitar para los de Carlo Ancelotti, junto al PSG. Se clasificaron como segundos en un grupo en el que el Nápoles, líder también en la Serie A, se mostró superior. Le endosó en Italia un 4-1 que luego hizo valer en la última jornada en Inglaterra para mantener a los británicos por detrás.
El sorteo dejó también otro cruce de aúpa: PSG-Bayern, otros dos gallos enfrentados a las primeras de cambio. Los franceses cayeron por sorpresa a la segunda posición debido a la diferencia de goles con el Benfica, que derrotó 1-6 al Maccabi Haifa en la última jornada, con tres dianas al esprint en el cuarto de hora final. Milan-Tottenham, Eintracht-Nápoles, Dortmund-Chelsea, Inter-Oporto, Leipzig-Manchester City y Brujas-Benfica completan el cuadro. Los encuentros de ida se disputarán en dos semanas (14-15 y 21-22 de febrero), igual que las vueltas (7-8 y 14-15 de marzo). Las fechas exactas las comunicará la UEFA a lo largo de este lunes.
Después de una temporada pasada extenuante en la que se quedó a un centímetro de las dos grandes coronas (Premier para el City y Champions para el Madrid), el Liverpool no ha fluido en este primer tramo del curso. Anda octavo en su liga y, sin llegar al parón mundialista, el título lo ve ya en la Luna: a 15 puntos del Arsenal y a 13 del City. Incluso la cuarta plaza que da acceso a la próxima Champions le requerirá un golpe de riñón: la tiene ahora a siete puntos.
En ataque perdió a Mané, vendido al Bayern por 32 millones, y compró a Darwin Núñez, procedente del Oporto por 80, un trueque que, de momento, no le ha resultado a Klopp. El uruguayo no termina de encajar en el dispositivo del alemán. El ataque sigue siendo cuestión, sobre todo, de Mohamed Salah, el hombre en busca de una venganza contra el Madrid desde 2018. Su enganchón fatal con Sergio Ramos en la final de Kiev lo mandó a la enfermería y, desde entonces, no ha ocultado sus deseos de cobrarse aquel episodio. Lo intentó en 2021, en medio de la pandemia, pero los blancos les eliminaron en cuartos, y el pasado mayo volvió a caer en la final de París.
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Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.






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