Juan Carlos Livraga, conocido como “el fusilado que vive”, es un personaje clave en la investigación del libro “Operación Masacre” del escritor argentino Rodolfo Walsh. Livraga fue uno de los sobrevivientes de un fusilamiento en masa llevado a cabo por la policía de Buenos Aires en junio de 1956, en el que murieron otros siete hombres que habían sido detenidos y acusados de conspirar contra el gobierno de facto de entonces. Walsh se encontró con Livraga años después, cuando éste había logrado vivir con una bala alojada en el cerebro, y su testimonio fue la base del libro que se considera como precursor del periodismo narrativo en Argentina.
La historia de Livraga y su encuentro con Walsh ha sido contada en diferentes medios a lo largo de los años, pero en esta nota de Columna Digital se destaca la decisión de Livraga de hablar públicamente sobre su experiencia, después de décadas de mantenerse en silencio. La nota incluye un reportaje con Livraga, quien habla sobre su participación en la resistencia peronista, su detención y el posterior fusilamiento de la Operación Masacre, y su vida después de haber sobrevivido.
Sin embargo, la nota también menciona los problemas legales que enfrentó Livraga después de hablar sobre su caso en televisión en 2013. Según la ley argentina, el delito que cometieron los policías que llevaron a cabo los fusilamientos ya prescribió, pero Livraga y otros sobrevivientes y familiares de las víctimas aún pueden ser procesados por haber formado parte de una organización subversiva. La nota señala que Livraga consideraba importante hablar públicamente sobre su experiencia para que “se sepa la verdad”, pero que se arrepintió después de sufrir las consecuencias legales con su familia.
La historia de Juan Carlos Livraga y la Operación Masacre es un recordatorio de los abusos cometidos por el Estado en el pasado, y de la necesidad de luchar por la verdad y la justicia. La ley de Punto Final y Obediencia Debida de los años ochenta permitió que muchos responsables de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar escaparan de la impunidad, pero gracias a la perseverancia de personas como Rodolfo Walsh y de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, muchos de estos casos siguen siendo investigados y juzgados en la actualidad.
Es importante seguir contando estas historias para que no se repitan los mismos errores en el futuro, y para reconocer el valor de aquellos que han luchado por la justicia y la verdad. Esperamos que los esfuerzos de Juan Carlos Livraga y otros sobrevivientes de la Operación Masacre sean reconocidos y que se siga investigando para esclarecer lo sucedido en 1956 y hacer justicia para las víctimas y sus familias.
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