Entre 2019 y 2024, el flujo de armas de fuego desde Estados Unidos hacia México ha sido alarmante, con 145,986 armas remitidas a la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) para su análisis. Esto equivale a un promedio anual superior a las 24,000 armas. De esta cifra, un notable 66.8% (97,601 armas) se identificó como importada o fabricada en suelo estadounidense antes de llegar a manos de grupos criminales en México.
La tendencia es clara: el tráfico de armamento proveniente del mercado estadounidense no solo se ha mantenido constante, sino que ha mostrado una inclinación al alza. En 2024, se rastrearon 25,884 armas en México, de las cuales 18,249, un impresionante 70.5%, tenían origen en Estados Unidos, confirmando así la conexión directa entre la disponibilidad de armas en el país vecino y la violencia en territorio mexicano.
Desde 2019, el número de armas recuperadas y enviadas a la ATF para su rastreo ha registrado un aumento continuo. En 2019, se contabilizaron 21,523 armas; aunque en 2020 hubo una ligera disminución a 21,087, la cifra volvió a crecer en 2021 a 22,791. Sin embargo, el salto más significativo ocurrió en 2022, cuando se reportaron 27,154 armas, alcanzando el nivel más alto del periodo analizado. En 2023, la cifra se mantuvo elevada con 26,547, y cerró 2024 con 25,884 armas.
Es relevante destacar que, de las armas rastreadas anualmente, entre el 65% y el 70% corresponden a origen estadounidense. Los datos muestran que en 2019 la proporción fue del 67.4%, y en 2024 alcanzó su punto más alto con un 70.5%. Desglosando los datos, la mayoría de las armas de origen estadounidense fueron fabricadas directamente en dicho país; en 2024, 13,004 armas, o el 50.2% del total, fueron manufacturadas en Estados Unidos. A estas se sumaron 5,245 armas (20.3%) que habían sido importadas legalmente a Estados Unidos antes de cruzar a México. En total, más de siete de cada diez armas rastreadas correspondieron a estas categorías.
No obstante, un 29.5% de las armas recuperadas en 2024 quedaron clasificadas como de origen indeterminado. Esto incluye 3,774 armas con fabricantes no estadounidenses sin suficiente información sobre su ingreso a México, así como 3,861 armas sin datos completos sobre su origen. La ATF ha subrayado que los problemas en el rastreo a menudo se deben a registros incompletos, números de serie alterados o la antigüedad de las armas, lo que dificulta su historia.
Otro aspecto crítico del informe es que, aunque un arma pueda ser identificada como de origen estadounidense, muchas veces no se puede determinar quién fue el primer comprador. En 2024, de las 18,249 armas identificadas como de origen estadounidense, solo 11,057 (60.6%) pudieron rastrearse hasta un comprador minorista en Estados Unidos.
En resumen, la compleja relación entre el tráfico de armas y la violencia en México sigue siendo un tema preocupante. La evidencia sugiere que la gran mayoría de las armas que alimentan dicho conflicto provienen directamente de Estados Unidos, lo que plantea un urgente llamado a considerar las políticas en torno a la venta y distribución de armas en el contexto de la seguridad regional.
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