A las ocho y media de la noche, un grupo de jóvenes artistas llevó a cabo un acto simbólico en Madrid: el “secuestro” del espíritu de Federico García Lorca, sacándolo del Palacio de Velázquez. En un contexto festivo y lleno de emoción, los participantes dieron vida al poeta, evocando el grito de “¡Lorca vive!” mientras una multitud, compuesta por visitantes del Parque del Retiro, aplaudía y se unía en la celebración. La ocasión no era trivial; se conmemoraba el 90º aniversario de su fusilamiento, un momento trágico en la historia de España que aún resuena en la memoria colectiva.
La performance, titulada “Saca nocturna”, fue impulsada por La Juan Gallery y organizada por el Ministerio de Igualdad, reunía a nueve artistas que han buscado no solo recordar, sino también revivir el legado de Lorca. En este homenaje, la figura del poeta, esculpida a un metro de altura en un traje elegante, simbolizaba no solo su vida, sino la alegría y vitalidad que caracterizaban su obra. Esta escultura, realizada por Fernando Sánchez Castillo, fue inspirada en una fotografía de Lorca en su juventud, capturando su esencia vital, a pesar de la tragedia que le había tocado vivir.
El recorrido comenzó en el Palacio de Velázquez, donde los artistas interpretaron la “Nana de Sevilla”, una canción popular musicalizada por Lorca, y se dirigieron a través de las calles del centro de Madrid. Entre las paradas de la procesión, artistas y ciudadanos se unieron en la lectura de poemas y en actos de danza, como el mencionado “Adela”, que rememora uno de los personajes más emblemáticos de su obra, “La casa de Bernarda Alba”.
Esta iniciativa no solo buscó honrar la memoria del poeta, sino también alzar la voz por todos aquellos que, como él, fueron víctimas de la represión y la violencia en la España del siglo XX. Juan Gómez Alemán, director artístico de La Juan Gallery, compartió que el homenaje se transformó de un cortejo fúnebre a un recorrido festivo, simbolizando la restitución de Lorca a su ciudad, de donde su cuerpo aún está ausente.
El camino fue una celebración del patrimonio cultural español, donde la figura de Lorca se volvió un ícono colectivo. “Lorca es patrimonio común de todos los españoles”, destacó Julio del Valle del Ministerio de Igualdad. Así, con cada parada en la que un grupo de mujeres recitaba sus versos o donde otros danzaban en la plaza, se construía una conexión viva entre el poeta y las generaciones presentes.
El recorrido concluyó en la Plaza de Santa Ana, donde se realizó el cierre del homenaje con un ritual que evocó la pérdida y el renacer de Lorca. La performance fue más que un simple acto; fue un recordatorio del impacto duradero de la obra de Lorca y de la riqueza cultural que dejó atrás. Con el canto final y el aplauso de la multitud, la noche se convirtió en un acto de rescate poético, donde el espíritu del escritor se reencuentra con su gente.
El homenaje a Lorca, encapsulado en su trayecto por las calles de Madrid, destaca la relevancia de recordar y honrar a aquellas voces que, aunque silenciadas, siguen resonando en la literatura y en el corazón de la sociedad. La labor de estos artistas nos recuerda que, a pesar del dolor del pasado, la belleza y la memoria pueden florecer nuevamente.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

