La selección española masculina de waterpolo ha logrado en los últimos años hitos inolvidables en el ámbito deportivo, convirtiéndose en un referente en competencias mundiales y continentales. En enero de 2024, en Zagreb, el equipo dirigido por David Martín conquistó su primer oro en el Campeonato de Europa después de una larga espera de 36 años. Este triunfo se produjo en una reñida final contra el equipo local de Croacia, donde España se impuso 11-10, poniendo fin a un ciclo marcado por varias medallas de plata y bronce desde su primera participación en Roma 1983.
Sin embargo, el camino al éxito europeo ha estado lleno de altibajos. En los Juegos de París, la selección sufrió una dolorosa derrota en cuartos de final, un golpe difícil de asimilar que siguió a un impresionante desempeño en el Mundial de Singapur, donde el equipo se alzó con su cuarta corona.
A pocos días del comienzo del Europeo en Belgrado, que arranca este sábado y finalizará el 25 de enero, la selección presenta algunas novedades. La baja del experimentado Felipe Perrone, quien se ha retirado, se suma a la decisión técnica de dejar fuera a José Javier Bustos. Sus lugares serán ocupados por dos prometedores jóvenes: Óscar Asensio, un boya puro que compite en el KEIO CN Sabadell, y Pol Daura, jugador versátil del CN Barcelona, que puede desempeñarse tanto como extremo como boya.
El grupo que representará a España en este torneo cuenta con la experiencia de jugadores consolidados como Alberto Munárriz, Álvaro Granados, Bernat Sanahuja y Unai Aguirre, quienes se perfilan como los pilares del equipo. España competirá en el Grupo C junto a Israel, Países Bajos y Serbia, enfrentando en su primer partido al equipo israelí, considerado el rival más accesible.
Es relevante destacar que el formato del torneo ha cambiado este año, permitiendo que tres equipos de cada grupo avancen a una fase principal. De esta ronda emergen directamente los cuatro semifinalistas, lo que añade un nuevo nivel de emoción y estrategia a la competencia.
El equipo español llega a este Europeo tras participar en la Trebinje Cup en Bosnia, donde logró una victoria significativa ante Serbia pero fue derrotado en penaltis por Italia y sufrió una derrota contundente contra Grecia en la lucha por el bronce. A pesar de estos tropiezos, la selección tiene la oportunidad de demostrar su calidad y consolidarse en la élite del waterpolo europeo.
Esta edición del Europeo, con expectativas renovadas y un equipo en gran forma, promete ser un evento emocionante que los aficionados al deporte no querrán perderse.
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