El 20 de agosto se celebró un evento de gran relevancia histórica en el Teatro Fernando Calderón, en Zacatecas, con motivo del 50 aniversario del grupo universitario de música folclórica y de protesta Huayrapamushka: Los Hijos del Viento. Este grupo ha sido un baluarte cultural en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), donde han contribuido a forjar la identidad musical de la región a través de la participación de numerosos artistas a lo largo de su existencia.
El recital conmemorativo acogió a algunos de los músicos fundadores del grupo, incluyendo a Marie Annick Morisse, una cantante y bailarina originaria de Francia, acompañada por el pintor Ismael Guardado. Otros pioneros, como Javier del Muro Escareño, Francisco Javier Saldaña López y Carlos García Sánchez, también estaban presentes, recordando cómo en 1972 iniciaron su travesía musical, formalizándose como grupo en 1975 bajo la dirección del rector Jesús Manuel Díaz Casas.
El término “Huayrapamushka” proviene del idioma quichua de Ecuador y se traduce como “hijos del viento”. Morisse reveló que, en un contexto histórico, este término también alude a las consecuencias del mestizaje forzado durante la colonización española. En este sentido, los músicos han decidido reinterpretar el significado, reivindicando su identidad cultural y conectándola con la historia de resistencia de la región.
A través de su música, los Huayras han mantenido viva la ideología popular de izquierda, interpretando obras de renombrados autores como Víctor Jara, Violeta Parra, y Silvio Rodríguez, entre otros. Además, han jugado un papel vital en la preservación de la música tradicional mexicana, enriqueciendo su repertorio con estilos como corridos, valonas, polkas y huapangos.
El actual director del grupo, Adrián Villagómez, junto con otros talentosos músicos, ha contribuido a su legado a lo largo de cinco décadas. Esaúl Arteaga Domínguez, quien fue guitarrista por más de 30 años, destacó la relevancia social de Huayrapamushka durante las décadas de 1970 a 1990, cuando ofrecieron conciertos en diversas escuelas e instituciones, resonando con el fervor social de esos tiempos.
El evento del 20 de agosto no solo atrajo a los fundadores y miembros actuales del grupo, sino también a un estimado de 500 asistentes que disfrutaron de un repertorio significativo, comenzando con “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara. Otras interpretaciones incluyeron obras de diferentes tradiciones latinoamericanas, cerrando con una emotiva interpretación de “El pueblo unido” de Quilapayún, que hizo resonar el espíritu de lucha y unidad entre el público.
Si bien se trata de información publicada en 2025, la significación y el impacto de Huayrapamushka, un emblema de la UAZ, siguen vigentes, reafirmando el papel de la música como medio de resistencia y unificación en la búsqueda de la justicia social en México y América Latina.
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