Francia ha atravesado un verano marcado por una serie de olas de calor récord, que han tenido consecuencias devastadoras, como la proliferación de incendios forestales y un notable aumento en la tasa de mortalidad. Según los informes de los servicios de salud pública franceses, se han registrado 1,243 muertes en exceso durante la segunda ola de calor en julio. Esta situación extremada también ha afectado a los jardineros, en especial a aquellos que cuidan las aclamadas jardines de Claude Monet en Giverny, Normandía.
Rémi Lecoutre, subdirector de jardinería en el Museo de la Casa y Jardines de Claude Monet, expresó su preocupación: “Es increíblemente triste. Nunca antes había sucedido a este nivel. Es terrible.” El impacto de las altas temperaturas se ha traducido en la muerte de numerosas plantas, incluidos los nasturtiums que acostumbran a florecer en esta época del año. En su empeño por proteger las especies que quedan, Lecoutre y su equipo han implementado técnicas para agrupar plantas y regar aquellas más vulnerables durante la noche. Afortunadamente, sus esfuerzos han mostrado resultados, aunque los daños son evidentes con un examen más detenido.
Gracias a la instalación de miniaspersores y un sistema de riego subterráneo, el equipo ha podido combatir el estrés hídrico en muchas áreas. Aun así, algunas hojas han sufrido quemaduras y las plantas han reaccionado a las condiciones adversas cerrando sus estomas, lo que ha provocado que dejen de florecer. “Es trabajo del jardinero adaptarse y buscar soluciones frente al calor,” añadió Lecoutre.
Además, el equipo está considerando la posibilidad de incorporar plantas más resistentes al calor en el futuro, y posiblemente adelantando las fechas de floración para ajustarse a los efectos del intenso clima. Sin embargo, estas modificaciones representan un dilema: el jardín no solo debe ser un espacio hermoso, sino que también busca evocar los paisajes florales que Monet inmortalizó en sus obras, a pesar de no poder ser una réplica exacta.
“Dado que es un jardín histórico, lo ideal es que estas plantas respeten los criterios estéticos y se asemejen lo más posible a las que Monet conocería,” comentó Lecoutre. Sin embargo, no temen hacer adaptaciones. “Al final, no somos un jardín museo, sino un espacio que evoluciona con su tiempo.”
Es importante recordar que Monet disfrutaba de una variedad de plantas en sus jardines, creando impresionantes composiciones que cambiaban con las estaciones. “Este es el valor añadido de nuestro jardín en Giverny: una gran diversidad de plantas de corto ciclo en abundancia,” explicó el jardinero.
A pesar de las adversidades, uno de los emblemas de Monet, sus célebres nenúfares, parece prosperar con el calor. Este año también celebra el centenario de la muerte del artista, con diversas exposiciones y eventos programados para el otoño. En París, el Musée de l’Orangerie inaugurará “Monet: Painting Time” el 30 de septiembre, mientras que el Musée Marmottan Monet abrirá “Historias de Paisajes: De Monet a Hockney (1893 a 2026)” el 24 de septiembre, donde se presentarán las obras del maestro en diálogo con artistas contemporáneos.
Con el clima extremo planteando desafíos sin precedentes, el legado de Monet y su influencia sobre el arte y la naturaleza permanecerán en el centro de atención, mientras los jardineros luchan por mantener vivo su hermoso legado en Giverny.
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