En la rica y variada filmografía de los años ‘80, el cineasta Brian De Palma destaca con una impresionante colección de thrillers que recorren un espectro desde lo accesible hasta lo problemático. Entre su obra, se encuentra Blow Out, que se erige como un comentario fascinante sobre la intersección entre la realidad y la creación artística. Esta película sigue a un ingeniero de sonido, interpretado por John Travolta, quien, mientras graba efectos sonoros, se encuentra potencialmente en posesión de evidencia de un asesinato. En una época en la que la industria cinematográfica buscaba maximizar las capacidades de cineastas de antaño, este filme combina referencias culturales previas, como el asesinato de JFK y obras significativas como Blowup y The Conversation, dando como resultado una experiencia inquietante y trágica marcada por la influencia de Hitchcock.
Por otro lado, Thief, de Michael Mann, ofrece un enfoque más directo y serio en su narrativa de un criminal que lucha por salir de su vida delictiva. Mann, con un estilo visual hipnótico y casi pictórico, se aleja de la acidez de De Palma para ofrecer una crítica incisiva del capitalismo emergente en la era de Reagan, proporcionando al espectador un sentido de urgencia y complejidad.
Además, el ámbito de la fantasía familiar en este período contó con títulos icónicos. E.T., de Steven Spielberg, ha dejado una huella indeleble. Esta obra maestra subvirtió los tropos típicos del cine de fantasía familiar al presentar a un niño normal, Elliott, quien se convierte en el amigo de un alienígena perdido. Spielberg logra transformar los elementos de suburbio en un viaje de asombro y emoción, destacándose la memorable escena de la bicicleta que vuela sobre la luna. Por su parte, The Dark Crystal, con su increíble mundo de títeres, no solo fascina en la década de los ‘80, sino que se posiciona como un pilar en la historia del cine estadounidense, con una narrativa que amalgama la tradición de la fantasía con una estética visual sin igual, a veces hermosa y a veces aterradora.
En conclusión, los años ‘80 nos dejaron una plétora de películas memorables que reflejan la evolución del cine y el contexto cultural de la época, brindando al público tanto entretenimiento como reflexión crítica. Estas obras no solo han perdurado en el tiempo, sino que siguen siendo pilares en el diálogo sobre el cine contemporáneo.
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